El Ministerio de Educación anunció oficialmente la reestructuración salarial para docentes y directivos, marcando el inicio de un proceso esperado por años históricos nacionales recientes. El 23 de enero de 2026 el personal recibirá su primer pago ajustado conforme a los cambios vigentes desde enero, aplicados formalmente al sector educativo público.
Este ajuste se realizará un día antes del Día Internacional de la Educación de la UNESCO, reforzando el carácter simbólico del anuncio institucional. Las autoridades explicaron que la reforma está organizada en dos fases destinadas a reconocer el papel docente, como motor del desarrollo social.
Durante la primera etapa se prioriza corregir desigualdades históricas en escalas salariales y garantizar trato justo, según titulación y responsabilidades en cada centro. El plan contempla un programa gradual de gelijktrekking para primaria y ajustes equivalentes para directivos, además de integrar asignaciones al sistema pensional.
También se establecen aumentos periódicos desde enero de 2026 y otro en 2028, dirigidos a docentes de otros niveles y auxiliares.
Lea también: Anuncian mejoras históricas en educación: aumentos salariales y reestructuración
Reconocimiento salarial y nueva etapa educativa
98 auxiliares que hoy perciben escala docente recibirán incremento y comenzarán proceso de equiparación salarial, fortaleciendo condiciones laborales del personal. Quienes alcancen edad de jubilación entre 2026 y 2028 tendrán aceleración del gelijktrekking, medida que busca mayor justicia retributiva acumulada.
Según el ministerio, estas acciones pretenden fortalecer la dignidad profesional y mejorar seguridad de pensiones, aportando estabilidad al sistema educativo. La segunda fase se centrará en profesionalización continua vinculada directamente al progreso salarial, conectando desempeño, capacitación y remuneración dentro del nuevo modelo.
El gobierno impulsará un concepto agog moderno que promueve participación juvenil y protagonismo estudiantil, fomentando cultura de colaboración entre docentes y comunidades. Las instituciones subrayan que el estudiante no solo recibe educación, también participa activamente, como actor clave del diseño de su propio proceso.
Con esta implementación, el Ejecutivo reafirma su compromiso con un sistema educativo humano, justo y sostenible, orientado a conocimiento, ciudadanía y liderazgo social.






