ORANJESTAD, Aruba — El primer ministro Mike Eman se reunió con organizaciones no gubernamentales en el Parque Nacional Arikok para acordar lineamientos del plan de reforestación que propone plantar 100.000 árboles nativos en los próximos cuatro años en áreas rurales y urbanas. El objetivo es revertir la pérdida de cobertura vegetal y mitigar los efectos del clima cálido y seco, con soluciones viables de agua, suelo e infraestructura.
El encuentro, realizado el sábado en la mañana bajo un árbol de tamarindo, evaluó opciones de mayor eficiencia para un plan sostenible en el tiempo. Según diagnósticos ambientales recientes, el desarrollo acelerado de las últimas décadas habría implicado la pérdida de más del 70 % de los árboles y afectaciones al ecosistema. La reforestación priorizará especies nativas, con criterios de supervivencia y mantenimiento a largo plazo.
Plan de acción
Por la escasez hídrica, el plan se apoyará en agua reciclada. La entidad de saneamiento AWSS informó que, aunque hoy se producen cerca de 3.000 m³ de agua reutilizada, la falta de almacenamiento obliga a que gran parte termine en el mar. En Parkietenbos existe un tanque de 300 m³ y se proyecta construir nuevos tanques en Zeewijk y Barcadera durante el próximo año, para almacenar unos 4.000 m³ destinados a plantaciones. El Gobierno anunció además estudios de suelo para ubicar nuevos pozos e instalar molinos de viento, ante sitios secos o con agua de baja calidad.
Se promoverá un inventario de diques y represas en funcionamiento para riego y la ampliación de estas estructuras. Como medida de retención hídrica, se evaluará no limpiar ciertos cauces o cañadas (rooi) para conservar vegetación que estabiliza el terreno, mejora el suelo, facilita la infiltración y reduce el escurrimiento hacia el mar. El plan contempla asistencia a agricultores que dependen del recurso hídrico para sostener su producción.






