ORANJESTAD, Aruba.— En el “Taller de capacitación para la co-construcción de una reserva de biosfera en Aruba”, organizado por UNESCO en JOIA Aruba by Iberostar, el Gobierno planteó convertir toda la isla en una biosfera que armonice crecimiento económico y protección ambiental, con objetivos verificables, cronograma por fases y participación activa del sector privado y las comunidades. La jornada contó con la presencia del gobernador Alfonso Boekhoudt, del primer ministro Mike Eman y de un amplio grupo de interés públicos y privados.
El taller —traducido del inglés y coordinado por UNESCO— tuvo como propósito definir, de manera participativa, la hoja de ruta para una reserva de biosfera en Aruba: alcance territorial, zonificación (núcleo, amortiguación y uso sostenible), modelo de gobernanza, indicadores de seguimiento y un cronograma de implementación que permita evaluar avances y corregir desvíos.
El primer ministro Mike Eman abrió la sesión con un discurso optimista sobre la necesidad de equilibrar el crecimiento económico con la protección de la naturaleza, subrayando que el ritmo actual de desarrollo no es sostenible y que Aruba debe “hacer una pausa, reflexionar y ajustar el rumbo” para que el progreso y los ecosistemas caminen de la mano. Eman planteó una meta ambiciosa: expandir el concepto de biosfera hasta cubrir la isla completa, convirtiendo a Aruba en referente caribeño de desarrollo sostenible.

Taller presentado por UNESCO, con presencia de Primer Ministro, Mike Eman, y Gobernador, Alfonso Boekhoudt.
Medidas iniciales y sustento técnico
Como acción concreta, el Ejecutivo anunció un plan de reforestación de 100.000 árboles nativos en todo el territorio, orientado a recuperar cobertura vegetal y suelos y a mejorar la resiliencia hídrica. El informe de la Universidad de Wageningen sirve de base para una hoja de ruta que prioriza sitios, especies, requerimientos de riego y mantenimiento, con metas de supervivencia y criterios de seguimiento público.
El Gobierno abrió mesas de trabajo con el sector hotelero y con organizaciones comunitarias para alinear inversiones y límites ecosistémicos.
La propuesta busca blindar servicios ecosistémicos sin sacrificar competitividad turística ni empleo, apoyándose en la trayectoria de Aruba como Centro de Excelencia de UNESCO en transición energética. Con metas claras y seguimiento ciudadano, el Ejecutivo aspira a consolidar una “isla-biosfera” que deje un legado ambiental y social a las próximas generaciones.






