El noreste de Colombia volvió a quedar marcado por la tragedia aérea tras confirmarse la muerte de 15 personas que viajaban en un vuelo regional operado por la estatal Satena, cubriendo un trayecto corto entre Cúcuta y el Catatumbo. La aeronave perdió contacto con los centros de control poco antes del aterrizaje, generando alarma entre autoridades, familias y comunidades rurales que aguardaban noticias del arribo programado ese mismo mediodía.
Las primeras hipótesis oficiales descartan conclusiones prematuras, pero la Aeronáutica Civil reportó condiciones meteorológicas adversas permanentes en la zona del impacto, caracterizada por neblina espesa, humedad cambiante y visibilidad reducida para pilotos. Ese factor complicó tanto la comunicación final como las labores de rescate, que debieron avanzar entre montañas, barro y vegetación cerrada, con apoyo de campesinos que llegaron antes.
Habitantes de veredas cercanas fueron los primeros en encontrar restos del fuselaje disperso entre arbustos, alertando a las autoridades sobre un posible siniestro en un punto elevado del Norte de Santander. El rastreo posterior ubicó la última señal a unos 1.700 metros de altitud, cerca del sector rural de Curasica, jurisdicción de La Playa de Belén.
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Impacto político y zona de difícil acceso
Entre las víctimas fueron identificados el congresista Diógenes Quintero y el candidato a la Cámara Carlos Salcedo, figuras vinculadas a procesos de representación social y electoral en el Catatumbo. Quintero ocupaba una curul de paz surgida del Acuerdo de 2016, creada para dar voz parlamentaria a comunidades afectadas históricamente por el conflicto armado interno.
El presidente Gustavo Petro expresó condolencias públicas, mientras la vicepresidenta Francia Márquez destacó que la labor del legislador estuvo comprometida con la construcción de paz en territorios vulnerables. Según su equipo, la señal emitida por el teléfono móvil del congresista ayudó a orientar a los rescatistas hacia el área del impacto.
La ministra de Transporte confirmó que investigadores intentan llegar al punto exacto para esclarecer causas, aunque la niebla constante dificulta el acceso terrestre y retrasa peritajes técnicos. El avión, un Beechcraft 1900 de fabricación estadounidense, cubría rutas cortas esenciales en regiones donde la selva, la cordillera y la presencia de grupos armados limitan los desplazamientos por carretera.






