Washington y La Habana vuelven a mover fichas diplomáticas tras una serie de declaraciones que sugieren contactos discretos, presiones económicas y un posible giro inesperado. El presidente Donald Trump aseguró que inició contactos directos con autoridades cubanas y afirmó que entreve un posible acuerdo diplomático tras semanas de tensión regional.
Desde la captura de Nicolás Maduro durante un ataque militar estadounidense, la Casa Blanca incrementó presiones políticas y económicas contra La Habana este domingo reciente. Trump declaró a la prensa en Florida que Cuba es una nación en quiebra y necesita cambios urgentes sin apoyo petrolero venezolano actual. El mandatario añadió que las conversaciones se realizan con los más altos responsables del gobierno cubano y que pronto podrían anunciarse resultados concretos al público.
La Cancillería de La Habana difundió un comunicado nocturno donde no afirmó ni negó diálogos, pero reiteró disposición a mantener diálogo respetuoso con Washington. Además propuso renovar cooperación técnica en terrorismo, lavado de dinero, narcotráfico y ciberseguridad, áreas donde históricamente ambos gobiernos han coordinado acciones de forma conjunta.
Semanas antes, el presidente Miguel Díaz-Canel había afirmado que no existía ninguna negociación en curso, postura que ahora contrasta con señales estadounidenses más visibles. Paralelamente, Trump firmó un decreto que contempla imponer aranceles a países que vendan petróleo a Cuba, calificando a la isla de amenaza excepcional para la seguridad nacional.
El Ministerio cubano respondió que no alberga bases militares extranjeras y rechazó ser descrito como riesgo para la seguridad de Estados Unidos en absoluto.
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Tensión creciente y posibles salidas
En medio de la disputa, México anunció ayuda humanitaria con alimentos e insumos básicos, mientras consulta a Washington los alcances del decreto recién firmado. La presidenta Claudia Sheinbaum aclaró que no habló con Trump sobre el petróleo cubano, aunque ordenó a su canciller establecer contactos diplomáticos con cautela pública.
Funcionarios estadounidenses elevaron el tono y acusaron al gobierno isleño de reprimir visitas diplomáticas, luego de incidentes con su encargado de negocios en Camagüey.
Las autoridades cubanas denunciaron que Washington pretende asfixiar a la población mediante sanciones y bloqueo, mientras las comunidades padecen apagones frecuentes y escasez de combustible doméstico. Con este escenario incierto, ambos gobiernos mantienen contactos discretos y observadores esperan que las conversaciones deriven en un acuerdo que reduzca tensiones bilaterales en las próximas semanas.






