La presencia del USS Gravely, un buque de guerra estadounidense que arribó este domingo a Trinidad y Tobago, desató una ola de reacciones y preocupación regional. La embarcación, desplegada por Washington como parte de ejercicios conjuntos, fue calificada por el gobierno de Venezuela como una “provocación militar” que amenaza la paz del Caribe. Caracas considera que este movimiento busca justificar un posible enfrentamiento armado bajo el pretexto de operaciones antidrogas.
Según medios oficiales, la llegada del buque intensifica la presión del presidente Donald Trump, quien habría autorizado operaciones encubiertas de la CIA en Venezuela y estudia posibles ataques terrestres. Desde agosto, Estados Unidos mantiene una fuerte presencia naval en el Caribe, incluyendo el despliegue del portaaviones Gerald R. Ford, el más grande del mundo.
Para el gobierno de Nicolás Maduro, la visita del USS Gravely representa una amenaza directa a la soberanía venezolana. “Constituye una acción hostil contra Venezuela y una grave amenaza a la paz regional”, expresó un comunicado oficial. Además, Caracas anunció la captura de un supuesto “grupo mercenario” con presuntos vínculos con la CIA.
El Ejecutivo venezolano aseguró que se prepara un “ataque de falsa bandera” desde aguas cercanas a Trinidad y Tobago, con el fin de desatar un conflicto armado. Según su versión, el objetivo sería generar un enfrentamiento militar completo contra el país suramericano.
Mientras tanto, el gobierno trinitense justificó la llegada del buque estadounidense como parte de un plan de “cooperación en seguridad”. En un comunicado, señaló que el ejercicio busca “reforzar la lucha contra el crimen transnacional y construir resiliencia mediante capacitación y actividades humanitarias”.
Reacciones regionales y preocupación ciudadana
El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, reaccionó desde Malasia y afirmó que ofreció su mediación para mantener “América del Sur como una zona de paz”. Lula subrayó la importancia de evitar la escalada de tensiones y reiteró que Brasil está dispuesto a ayudar al diálogo entre Washington y Caracas.
En Puerto España, capital de Trinidad y Tobago, la población se encuentra dividida. Algunos ciudadanos ven en la presencia militar estadounidense una oportunidad para combatir el narcotráfico. “Traen el buque para limpiar los problemas de drogas”, comentó Lisa, una habitante de 52 años.
Sin embargo, otros expresaron temor ante un posible conflicto. “Si ocurre algo entre Venezuela y Estados Unidos, podríamos terminar recibiendo los golpes”, advirtió Daniel Holder, de 64 años, mientras señalaba que la situación podría desbordarse.
Lea también: Venezuela advierte a Estados Unidos: “Cualquier operación de la CIA fracasará”
El Caribe entre la tensión y el llamado a la paz
Caracas acusó a la primera ministra trinitense, Kamla Persad-Bissessar, de renunciar a la soberanía del país y de convertir el territorio en una base militar estadounidense. Desde la sociedad civil, ciudadanos como Rhonda Williams pidieron calma y rechazaron la escalada militar. “No necesitamos más asesinatos ni bombardeos, solo necesitamos paz y a Dios”, dijo.
Hasta ahora, las operaciones militares estadounidenses han dejado 43 muertos en diez bombardeos a presuntas embarcaciones de narcotráfico en el Caribe y el Pacífico, según datos de la AFP. Dos trinitenses estarían entre las víctimas, aunque las autoridades locales aún no lo confirman.
Para Ali Ascanio, un venezolano residente en Trinidad y Tobago, la situación es alarmante. “Sabemos que esto es una señal de guerra, y eso preocupa a todos”, señaló, esperando que la presión internacional no escale en violencia y que prevalezca la diplomacia.






