MEDIO AMBIENTE – La deforestación en la Amazonía brasileña registró una caída del 11% entre agosto de 2024 y julio de 2025, marcando un nuevo avance en la política ambiental del gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva. Según datos del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (Inpe), en este periodo se destruyeron cerca de 6.000 kilómetros cuadrados de vegetación nativa, una cifra que, aunque elevada, representa un alivio tras años de devastación acelerada.
El anuncio fue hecho por Claudio Almeida, coordinador del programa de monitoreo del Inpe, quien destacó que este resultado confirma un cuarto año consecutivo de reducción en la deforestación amazónica. “Es una señal clara de que las políticas de fiscalización y conservación están funcionando”, aseguró. La noticia llega en un momento clave, ya que Brasil se prepara para acoger la COP30 de las Naciones Unidas, que se celebrará en la ciudad amazónica de Belém a partir del 10 de noviembre.
Un cambio de tendencia tras años críticos
El informe contradice una estimativa preliminar publicada en agosto que preveía un incremento del 4% en la deforestación. Entre 2023 y 2024, la Amazonía había perdido unos 6.500 km², lo que hace que la disminución reciente sea aún más significativa. La reducción se da, además, en un contexto de presiones económicas y climáticas, donde la expansión agrícola y ganadera continúa siendo la principal amenaza para los bosques tropicales.
El Cerrado, otro importante bioma brasileño ubicado al sur de la Amazonía, también registró una caída del 11% en la pérdida de vegetación, equivalente a más de 7.200 km². Sin embargo, los expertos advierten que tanto el Cerrado como la Amazonía enfrentan un enemigo común: las sequías extremas y los incendios forestales, intensificados por el cambio climático.
Las llamas arrasaron en 2024 casi 18 millones de hectáreas de la Amazonía, un récord histórico. Según el Inpe, grandes terratenientes y pequeños ganaderos provocan muchos de estos incendios al recurrir a la quema como método de limpieza de pastos, pese a las restricciones legales.
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Lula promete erradicar la deforestación para 2030
Desde su regreso al poder en enero de 2023, Lula da Silva ha reiterado su compromiso de erradicar la deforestación en Brasil para 2030, como parte de su plan de transición ecológica. La meta contrasta con el legado del exmandatario Jair Bolsonaro, cuyo gobierno (2019-2022) fue duramente criticado por la comunidad internacional. Durante su gestión, la deforestación aumentó un 75% respecto al promedio de la década anterior, impulsada por la flexibilización de controles ambientales y el apoyo al agronegocio.
En cambio, durante los dos primeros mandatos de Lula (2003-2010), las políticas de monitoreo satelital y sanciones ambientales lograron reducir la pérdida de selva en un 70%, un logro que el actual gobierno busca replicar. Con la COP30 a la vuelta de la esquina, Brasil aspira a recuperar su liderazgo climático y mostrar al mundo que la Amazonía puede ser un símbolo de conservación y sostenibilidad.
“Nuestro compromiso no es solo con Brasil, sino con el planeta”, expresó Lula en declaraciones recientes. La disminución del 11% en la deforestación, aunque insuficiente para revertir el daño acumulado, representa una señal esperanzadora de que el país más grande de Sudamérica podría retomar su papel como referente en la lucha contra la crisis climática.






