En horas de la mañana, se llevó a cabo la segunda audiencia decisiva del caso Caret, en la cual el fiscal dictaminó que los dos policías involucrados en la muerte de Ayden Lanoy, de 19 años, son culpables de los disparos que terminaron con su vida. Este hecho ocurrió en un contexto en el que se buscaba justicia, pero terminó dejando un profundo impacto emocional en la familia y la comunidad.
La decisión que el fiscal sugiere, establece 12 meses de prisión condicional, acompañados de 2 años de prueba y 180 horas de trabajo comunitario, buscando resarcir de manera parcial los daños causados.
El joven Lanoy falleció trágicamente, dejando a sus padres, familiares y amigos consternados, mientras la comunidad continúa procesando el efecto de un hecho que generó indignación y dolor generalizado. El incidente ocurrió el 9 de febrero de 2025, cuando el joven fue perseguido por la policía en Madiki tras una infracción de tránsito. Según la fiscalía, Ayden no conducía a exceso de velocidad y el enfrentamiento no justificaba el uso excesivo de la fuerza.
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Disparos y responsabilidad
Durante la persecución, los agentes salieron del vehículo patrulla y se posicionaron para disparar. La fiscalía detalló que se realizaron 20 disparos, de los cuales uno impactó de manera mortal al joven.
La familia expresó su decepción y dolor, al considerar que los agentes continuarán con sus vidas mientras Ayden ya no tiene oportunidad de vivir la suya. Para ellos, la libertad condicional y las horas de trabajo comunitario no representan justicia real, sino un alivio insuficiente frente a la pérdida de su hijo.






