Charlie Zaa: Del éxito a los excesos y la redención

Charlie Zaa, la voz romántica de los boleros, reveló los momentos oscuros que vivió tras alcanzar la fama. En una reciente entrevista, habló sobre su difícil infancia, los excesos que lo llevaron al borde del colapso y cómo logró recuperarse.

por | Sep 3, 2024

Entretenimiento – Charlie Zaa, conocido por su suave voz y su éxito en el mundo de los boleros, ha compartido detalles de su vida que pocos conocían. Durante una entrevista en Chabán Podcast, el cantante colombiano habló sobre los desafíos que enfrentó desde su niñez y cómo estos influenciaron su carrera.

Nacido como Carlos Alberto Sánchez en Girardot, Zaa recordó una infancia marcada por la falta de afecto y la violencia en su hogar. “Mamá nunca me dijo ‘te amo’. Papá era un hombre que maltrataba a mi mamá. Eso me marcó profundamente”, confesó el artista. Esta dura realidad lo llevó a salir de su casa a una edad temprana, buscando trabajo para mejorar sus condiciones de vida.

Uno de sus primeros empleos fue lavar papas en la sabana de Bogotá. “Yo lavaba la papa que traían de Bogotá o de la sabana y era uno de los mejores”, comentó Zaa. Este trabajo, aunque humilde, le enseñó a trabajar en equipo y a ser eficiente, cualidades que más tarde aplicaría en su carrera musical.

La oportunidad de entrar al mundo de la música surgió mientras trabajaba en este empleo. Primero se unió al Grupo Niche y luego, como solista, encontró su verdadero éxito en los boleros. Sin embargo, la fama llegó de manera inesperada y con ella, una serie de problemas. “El éxito llega de imprevisto, jamás lo imaginé ni me preparé. El mundo te empieza a llenar de ego”, explicó Zaa.

El cantante admitió que la fama lo llevó a cometer errores, sumergiéndose en un ciclo de excesos que incluían el alcohol y relaciones extramatrimoniales. “En el 2000 me volví loco. Todo lo quería celebrar con licor. Me convertí en una persona egocéntrica y altiva”, recordó.

Finalmente, estos excesos lo llevaron a un punto de quiebre, enfrentando depresión, ansiedad y pánico. “Casi me muero. Seguía siendo Charlie Zaa, pero ya la presencia de Dios no estaba en mí”, relató. Esta confesión muestra el lado humano y vulnerable de un artista que, a pesar de su éxito, enfrentó grandes desafíos en su vida personal.

Fuente: Noticias Caracol

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