COLOMBIA – El Gobierno de Gustavo Petro denunció este lunes una “amenaza de invasión” por parte de Estados Unidos, luego de que el expresidente Donald Trump anunciara su decisión de retirar la ayuda financiera a Colombia. La medida, según el líder republicano, responde al supuesto “fomento de la producción de drogas” por parte del gobierno colombiano. El anuncio generó una crisis diplomática sin precedentes entre ambos países, históricamente considerados aliados estratégicos en la región.
Las declaraciones de Trump, publicadas en su red social Truth Social, encendieron las alarmas en Bogotá. El mandatario estadounidense afirmó que pondría fin inmediato a la cooperación económica y militar con Colombia, e incluso amenazó con imponer nuevos aranceles comerciales. Además, advirtió que si Colombia no logra “cerrar los narcocultivos de inmediato”, Estados Unidos lo haría “y no de buena forma”, lo que fue interpretado por el Gobierno colombiano como una amenaza directa de intervención militar.
El gobierno colombiano responde con firmeza
El ministro del Interior, Armando Benedetti, calificó las palabras de Trump como una “amenaza a la soberanía nacional”, señalando que “no me imagino cerrando unas hectáreas si no es de esa forma, si no es invadiendo”. Benedetti agregó que una posible alternativa de Estados Unidos podría ser la fumigación con glifosato, una práctica rechazada por Colombia por su impacto ambiental y en la salud de las comunidades rurales.
Mientras tanto, la Cancillería de Colombia confirmó que el embajador en Washington, Daniel García Peña, fue llamado a consultas y ya se encuentra en Bogotá. En las próximas horas, el gobierno anunciará las decisiones diplomáticas que tomará frente a la escalada de tensiones. El comunicado oficial reafirma la defensa de la soberanía y la política antidrogas nacional, que busca “reducir los cultivos ilícitos desde un enfoque social y sostenible”.
El contexto regional también ha influido en el aumento de las tensiones. Estados Unidos mantiene operaciones militares en el Caribe desde agosto, con el despliegue de buques de guerra y ataques a embarcaciones que, según Trump, transportaban drogas desde Sudamérica. Uno de esos operativos, ocurrido el 17 de octubre, habría resultado en la muerte de tres presuntos miembros del ELN, lo que llevó a Petro a denunciar una violación de la soberanía marítima colombiana.
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Impacto económico y nuevas tensiones políticas
Las declaraciones de Trump tuvieron también un efecto económico inmediato. Los gremios colombianos manifestaron su preocupación por la posible imposición de aranceles a productos nacionales, lo que afectaría especialmente al sector agrícola y agroindustrial. En respuesta, Petro propuso eliminar los aranceles sobre la producción nacional para “fortalecer la economía lícita y la productividad local”.
El mandatario colombiano, aunque bajó el tono en sus declaraciones, defendió su gestión al recordar que Colombia ha registrado las mayores incautaciones de drogas ilícitas de su historia reciente. Además, reiteró que su política busca transformar las zonas cocaleras mediante inversión social, no represión militar.
Washington, por su parte, ya había retirado a Colombia la certificación como aliado en la lucha antidrogas el mes pasado, lo que implicó la suspensión de más de 740 millones de dólares en cooperación internacional. La mitad de esos recursos estaban destinados al combate directo contra el narcotráfico, un golpe considerable para los programas de erradicación y sustitución de cultivos ilícitos.
El ambiente diplomático se encuentra más tenso que nunca. Colombia y Estados Unidos, que por décadas compartieron una estrecha alianza en materia de seguridad y cooperación económica, atraviesan ahora uno de sus momentos más frágiles. Las amenazas de Washington y la respuesta firme de Bogotá marcan un punto de inflexión en las relaciones bilaterales, con repercusiones que podrían extenderse a toda la región.







