Familiares, vecinos y voluntarios se reunieron en Cali para homenajear a las víctimas del terremoto de magnitud 7,4, mientras las autoridades avanzan hacia el cierre de la etapa de búsqueda de personas fallecidas. La ciudad, una de las más golpeadas por el desastre, enfrenta ahora el desafío de atender a miles de damnificados y comenzar una reconstrucción que podría extenderse durante años.
Entre velas y mensajes de despedida, los habitantes recordaron a quienes murieron tras el sismo del 10 de agosto, que provocó el colapso de viviendas y edificios en varias zonas del oeste colombiano. Uno de los homenajes se realizó cerca de las Torres del Limonar, donde familiares todavía enfrentan el dolor por la pérdida de sus seres queridos.
Para Naya Valecillos, la tragedia tiene un rostro personal. Su madre, Rosalba, murió tras el colapso de un edificio, y su cuerpo fue recuperado tres días después del terremoto. La enfermera recordó entre lágrimas los momentos en que intentó encontrarla entre los escombros.
La jornada también estuvo marcada por el impacto psicológico que dejó la emergencia. Cerca del lugar del homenaje funciona uno de los puntos de atención psicológica instalados para acompañar a los damnificados, mientras continúan las labores de asistencia.
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Colombia comienza el largo camino de la reconstrucción
El vecino Henry Granja recordó el momento en que observó cómo uno de los edificios se desplomaba. Para los residentes, el terremoto dejó un vacío profundo en comunidades que ahora deben reconstruirse física y emocionalmente.
Casi dos semanas después del sismo, el país comienza a concentrarse en las necesidades de los sobrevivientes y en los enormes costos que tendrá recuperar las zonas afectadas. Más de 31.000 viviendas quedaron destruidas, de acuerdo con la entidad encargada de la atención de desastres.
Las primeras estimaciones sitúan las pérdidas económicas en más de 9.500 millones de dólares, principalmente en ciudades como Cali, Pereira y Manizales, donde la destrucción alcanzó viviendas, edificios, escuelas y hospitales.
El Gobierno anunció subsidios para el pago de arriendos y programas destinados a la reconstrucción de viviendas, mientras expertos advierten que la recuperación de las zonas más afectadas podría tomar varios años.
En Cali, el alcalde Alejandro Eder aseguró que la ciudad atraviesa un momento doloroso después de localizar al último fallecido. El mensaje oficial apunta ahora hacia la recuperación y reconstrucción de la ciudad, con las víctimas y los damnificados como protagonistas de esta nueva etapa.
La tragedia revive además el recuerdo del terremoto de 1999 en la región cafetera, que dejó cerca de 1.200 muertos y tuvo a Armenia como una de las ciudades más afectadas.





