PERU – El Congreso de Perú destituyó anoche a la presidenta Dina Boluarte en una votación relámpago que la declaró “incapaz moral permanente” para ejercer el cargo. Con 122 votos a favor de 130 posibles, el Parlamento selló el final de su mandato tras una jornada que sacudió el panorama politico peruano y dejó al país en un nuevo episodio de crisis institucional.
Boluarte no acudió al hemiciclo para defenderse, y el presidente del Congreso, José Jerí Oré, la reemplazó de inmediato, apenas minutos después de la votación juró como nuevo mandatario. La televisión transmitió en vivo la sesión e interrumpió una comparecencia de la propia Boluarte, quien hablaba desde el Palacio de Gobierno cuando se oficializó su salida.
La destitución se produce a menos de seis meses de las elecciones generales de 2026, en medio de una creciente ola de violencia y del auge del crimen organizado. El Congreso aprobó cuatro mociones de vacancia acumuladas, impulsadas tras el atentado contra la reconocida banda de cumbia Agua Marina, ocurrido en el Circulo Milita de Chorrillos, que evidenció la falta de control del ejecutivo frente a la inseguridad.
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Una caída provocada por el aislamiento político
El ataque a Agua Marina fue el punto de quiebre que llevó incluso a los antiguos aliados de Boluarte a sumarse a su destitución. La bancada fujimorista de Fuerzas Popular, que hasta entonces la había respaldado, anunció públicamente su apoyo la vacancia. “Apoyaremos cualquier moción contra Boluarte”, declaró el Congresista Cesar Revilla, marcando el fin de una presidencia cada vez más sola.
Boluarte asumió el poder en diciembre de 2022 tras el fallido autogolpe de Pedro Castillo, con quien había ganado las elecciones de 21 bajo el partido Perú Libre. Sin embargo, su mandato estuvo marcado por la ruptura con su antiguos aliados, protestas masivas y una popularidad desplomada del 95%, la más baja en la historia reciente del país.
El recién juramentado José Jerí Oré, dirigente de centroderecha del partido Somos Perú, prometió en su primer discurso “declarar la guerra a las bandas criminales” y pidió perdón a la ciudadanía por los errores cometidos. Sin embargo, su figura no está exenta de polémica, ya que enfrenta investigaciones por corrupción y presuntos abusos sexuales, lo que añade más incertidumbre al futuro inmediato del país.
Finalmente, la promesa de Jerí Oré de recuperar la paz y la estabilidad será puesta a prueba desde su primer día en el mandato.






