Aruba reafirmó su compromiso con la protección del Patrimonio Cultural Inmaterial tras ratificar el Tratado de la UNESCO, vigente desde 2013 como eje de identidad nacional. En un contexto global cambiante, las autoridades señalaron que resguardar costumbres y saberes tradicionales resulta clave para mantener viva la memoria colectiva.
El acuerdo internacional respalda la salvaguardia de prácticas culturales vivas, aquellas que no pueden tocarse, pero que permanecen en historias, música, rituales y oficios. Estas expresiones incluyen tradición oral, relatos comunitarios, danzas, festivales, conocimientos de la naturaleza y artesanías transmitidas entre generaciones mediante aprendizaje cotidiano constante.
El Gobierno explicó que este patrimonio requiere atención permanente, pues sin apoyo institucional muchas prácticas podrían desaparecer con el paso del tiempo. Más allá de conservar, el tratado propone promover, transmitir y sostener el patrimonio, garantizando que continúe activo y relevante dentro de la sociedad arubeña.
Entre sus metas centrales figuran fomentar el respeto por las culturas, generar conciencia pública y asegurar que estas manifestaciones lleguen a nuevas generaciones. Para cumplir estos lineamientos, el Ejecutivo creó la Comisión del Patrimonio Cultural Inmaterial de Aruba, integrada por representantes de agencias y departamentos gubernamentales.
Esta instancia tendrá funciones de coordinación, asesoría técnica y seguimiento, además de trabajar directamente con la comunidad en la implementación de políticas. La Comisión fue presentada oficialmente durante un evento celebrado en el Archivo Nacional de Aruba, dentro de la programación del 22 de enero. Allí sus integrantes ofrecieron una explicación detallada del tratado, destacando su relevancia para la isla y el papel estratégico de la participación ciudadana.
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Participación comunitaria y próximos pasos
Como parte de las acciones inmediatas, la Comisión anunció el lanzamiento de una campaña de encuestas dirigida a recoger información sobre tradiciones. El objetivo es construir, junto con la comunidad, un registro actualizado de costumbres, conocimientos y prácticas vigentes.
Los datos obtenidos servirán como base para documentación, planificación y futuras medidas de protección, fortaleciendo estrategias públicas de conservación cultural sostenida. Las autoridades recalcaron que el patrimonio no existe sin las personas que lo practican, transmiten y valoran diariamente dentro de sus comunidades.
Por ello, insistieron en que la colaboración entre gobierno, instituciones y ciudadanía es esencial para mantener vivas las manifestaciones culturales propias.






