Crisis en Cuba: familias recurren al carbón y paneles solares para sobrevivir

La Habana recurre a carbón y paneles solares. La crisis energética obliga a familias a adaptarse para mantener electricidad y comida.

por | Feb 11, 2026

En La Habana, la crisis energética se intensifica y los habitantes buscan alternativas para sobrellevar los cortes de electricidad. Carbón, motos eléctricas y paneles solares se vuelven soluciones cotidianas y necesarias. Frente a la escasez de combustible, la población se adapta usando recursos al alcance de su bolsillo. Comerciantes informales ofrecen carbón sobre el asfalto mientras algunos fabrican braseros con tambores de lavadora o diseños más sofisticados. La necesidad impulsa la creatividad, y quienes antes cocinaban con electricidad ahora recurren al carbón como única vía económica y práctica.

El impacto económico de la crisis afecta directamente a los cubanos. Una bolsa de carbón de 2.600 pesos equivale a la mitad del salario promedio, y muchas familias no pueden costear baterías de litio o plantas eléctricas. Niurbis Lamothe, empleada estatal, afirma que esta alternativa “es la vía más asequible al bolsillo”. Los comerciantes reportan incrementos en ventas nunca vistos: ciudadanos adquieren tres sacos de carbón por vez para prepararse ante cortes de luz de hasta 12 horas.

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Paneles solares: esperanza frente al apagón

Con la caída del suministro de petróleo desde Venezuela y el embargo estadounidense de más de 60 años, la población busca soluciones sostenibles. Los paneles solares se multiplican y empresas privadas registran una demanda creciente. Instaladores trabajan jornadas extenuantes, con horarios que se extienden hasta la madrugada, para cubrir solicitudes tanto residenciales como comunitarias. En Guanabacoa, obreros instalan 12 paneles en un hogar para ancianos gestionado por la Iglesia católica, asegurando electricidad suficiente para preparar comida a 80 personas. La hermana Gertrudis Abreu, responsable del comedor, subraya que sin esta alternativa no podrían mantener su labor.

La crisis energética refleja un desafío estructural de la economía cubana, que en 2025 sufrió una contracción del 5% y enfrenta graves carencias en electricidad y combustible. Mientras las familias se adaptan a corto plazo, el uso de carbón y paneles solares marca un esfuerzo comunitario para sobrevivir y sostener la vida cotidiana, transformando la crisis en iniciativas de resiliencia frente a un panorama cada vez más incierto.


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