Cuatro soldados murieron y otros tres resultaron heridos tras la detonación de minas antipersona en una zona rural del departamento del Guaviare, en el sureste de Colombia, durante una operación militar en medio de la ofensiva contra grupos disidentes.
El hecho ocurrió el miércoles cuando tropas de infantería y asalto aéreo avanzaban en el área y quedaron expuestas a dispositivos explosivos improvisados instalados previamente en el terreno por estructuras armadas ilegales. Las autoridades atribuyeron el ataque a integrantes de la disidencia comandada por alias Calarcá, en una región marcada por la presencia histórica de antiguos frentes de las FARC y economías ilícitas.
De acuerdo con el Ejército colombiano, la explosión se produjo en el contexto de una operación ofensiva contra este grupo en zonas rurales de San José del Guaviare, una de las áreas más complejas en materia de seguridad del país. En ese escenario, las tropas fueron alcanzadas por minas antipersona instaladas de manera previa, lo que evidencia el uso continuo de este tipo de artefactos en medio del conflicto armado.
Los equipos militares evacuaron a los soldados heridos a un centro de salud cercano, donde los médicos los mantienen bajo atención mientras evalúan su estado de salud.
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Un conflicto que se agrava en medio de la tensión política
Este ataque se produce en un momento especialmente crítico para Colombia, que enfrenta una de las olas de violencia más intensas de la última década en medio del proceso electoral previsto para el 31 de mayo.
En estas elecciones, el país definirá el sucesor del presidente Gustavo Petro, quien ha impulsado una política de negociación con grupos armados como eje central de su estrategia de seguridad. Sin embargo, la suspensión de algunos diálogos con estructuras disidentes ha coincidido con un incremento de las acciones violentas en varias regiones del territorio nacional.
En paralelo, las autoridades militares señalaron que la zona donde ocurrió el ataque es estratégica por su alta concentración de cultivos ilícitos y por la presencia de rutas del narcotráfico. Un vocero del Ejército explicó que los soldados desarrollaban una acción ofensiva cuando los explosivos instalados en el terreno los sorprendieron. Este tipo de artefactos continúa siendo una de las principales amenazas para las tropas en zonas rurales del país.
Finalmente, se conoció que alias Calarcá, señalado como líder de la estructura disidente, debía comparecer ante la Fiscalía por varios procesos judiciales, aunque no se presentó a la citación programada. Su situación jurídica ha estado marcada por tensiones derivadas de los intentos de negociación entre el Gobierno y el grupo armado.
El hecho vuelve a evidenciar la complejidad del conflicto interno y el impacto directo que sigue teniendo sobre las fuerzas militares en terreno.







