La captura del presidente venezolano Nicolás Maduro por fuerzas militares estadounidenses abrió un nuevo escenario regional que en Cuba se sigue con atención y preocupación. Ciudadanos consultados en La Habana advierten que la situación podría traducirse en mayores dificultades económicas, especialmente por la dependencia energética de la isla respecto a Venezuela.
Durante más de dos décadas, el suministro de petróleo venezolano ha sido clave para sostener sectores estratégicos de la economía cubana. Aunque esos envíos ya habían disminuido en los últimos años, continúan siendo un factor determinante para el funcionamiento del país.
Trabajadores estatales y adultos mayores coinciden en que un eventual cese del suministro agravaría los apagones, el desabastecimiento y la presión social. La percepción general es que el impacto no sería inmediato, pero sí acumulativo, en un contexto ya marcado por escasez prolongada.
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Energía y presión externa en un contexto de crisis
Especialistas en energía señalan que Venezuela ha enviado en promedio entre 30.000 y 35.000 barriles diarios a Cuba, una cifra inferior a la de hace una década. El consumo nacional supera los 70.000 barriles diarios, lo que deja a la isla con margen limitado para sustituir esa fuente en mercados internacionales.
La crisis económica cubana se profundizó en los últimos seis años por la caída del turismo, la baja productividad y el endurecimiento de sanciones estadounidenses. En ese escenario, la incertidumbre sobre el futuro político en Venezuela añade una nueva presión estructural.
El presidente estadounidense Donald Trump afirmó recientemente que Cuba podría enfrentar mayores dificultades sin el respaldo petrolero venezolano. Aunque descartó una intervención militar directa, sus declaraciones reforzaron la lectura de mayor aislamiento económico para la isla. Las dificultades energéticas ya han impactado la red eléctrica, el sistema sanitario y el acceso a productos básicos. Estos factores estuvieron presentes en las protestas de julio de 2021 y siguen siendo motivo de malestar social.
Analistas coinciden en que Cuba no dispone de recursos financieros ni aliados capaces de sustituir rápidamente el petróleo venezolano. Mientras tanto, en la isla predomina un clima de expectativa e incertidumbre frente a un 2026 que muchos anticipan complejo.







