En el mercado de San Francisco, en Quito, varias curanderas comenzaron a recibir mascotas para realizarles “limpias” con hierbas medicinales y rituales ancestrales contra malas energías. La práctica, tradicionalmente aplicada a personas en Ecuador, ahora también es utilizada en perros, gatos y otros animales que presentan nerviosismo, miedo o cambios de comportamiento.
Los tratamientos se realizan en el centro histórico de la capital ecuatoriana y buscan aliviar padecimientos asociados al “mal aire”, el espanto y el mal de ojo.
Uno de los casos más recientes es el de Lucas, un golden retriever de un año que llegó al mercado acompañado por su dueña, Ximena Tixi. La arquitecta aseguró que el perro comenzó a mostrar miedo constante después de un supuesto susto provocado por un gato en la terraza de su vivienda.
Tras dos sesiones de limpia, la propietaria afirma que el animal mostró una actitud más tranquila y recuperó parte de su comportamiento habitual.
Lea también: Al menos cuatro muertos tras colisión entre un tren y un autobús escolar en Bélgica
Hierbas, rituales y protección espiritual
Las limpias para mascotas se realizan en pequeños puestos rodeados de hierbas como ruda, ortiga, eucalipto y ataco, utilizadas en medicina ancestral ecuatoriana. Nancy Correa, una de las curanderas del mercado, explicó que las plantas empleadas guardan energías relacionadas con el agua, el aire y el sol.
La mujer aprendió el oficio de su bisabuela y actualmente representa la quinta generación familiar dedicada a prácticas tradicionales de sanación espiritual.
Aunque reconoce que pocas mascotas llegan para este tipo de rituales, Correa sostiene que los animales absorben energías negativas del entorno y requieren equilibrio emocional. Incluso aseguró que limpiar a un animal puede resultar energéticamente más fuerte que hacerlo con varias personas debido a la sensibilidad de las mascotas.
Su madre, Emperatriz García, evita atender animales porque afirma sentir dolor físico después de realizar este tipo de tratamientos espirituales.
En otro de los puestos trabaja Amparo Lugmaña, quien realiza limpias a su perro Copito cada dos meses utilizando pétalos, hierbas y huevos durante el ritual. La curandera explicó que los síntomas asociados al “mal aire” incluyen decaimiento, bostezos frecuentes, pérdida de peso o presencia constante de pulgas en los animales.
Como medida de protección, coloca a Copito un collar rojo con semillas amazónicas de wayruro para alejar las malas energías del entorno.
Los precios de las limpias oscilan entre cinco y diez dólares dependiendo del tamaño de las mascotas y del procedimiento utilizado por cada sanadora. Además de perros y gatos, algunas curanderas también preparan tratamientos para conejos, gallinas, vacas y cuyes en zonas rurales de Ecuador.
Las sanadoras insisten en que estas prácticas ancestrales no reemplazan la atención veterinaria y recomiendan siempre acudir primero a un especialista médico.







