CURAZAO – El fútbol del Caribe vive un momento histórico y Curazao se ha convertido en una de las grandes revelaciones de las eliminatorias de Concacaf rumbo al Mundial 2026. En un clasificatorio sin México, Estados Unidos ni Canada, ya clasificados como anfitriones, la selección de Curazao ha tomado el protagonismo con una campaña sólida y ambiciosa.
A falta de dos fechas, Curazao pelea codo a codo con Jamaica el liderato del Grupo B, manteniendo intacta la esperanza de alcanzar su primera participación mundialista. Con ocho puntos, apenas uno menos que los Reggae Boyz, el equipo dirigido por Dick Advocaat ha demostrado que su crecimiento no es casualidad, sino el fruto de una planificación sostenida y un talento en expansión.
El entrenador Neerlandés, con una extensa trayectoria en selecciones europeas, ha sabido transmitir experiencia y estructura a un grupo de jugadores formados en Paises Bajos y Reino Unido. Los futbolistas de la selección han transformado al equipo en una mezcla perfecta de técnica, velocidad y disciplina táctica. Este equilibrio ha permitido que Curazao compita de igual a igual frente a potencias regionales que históricamente lo superaban.
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Un sueño posible para una isla que aprendió a creer
El ascenso de Curazao simboliza el renacer del fútbol caribeño. En estas eliminatorias los seleccionadores rivales reconocen que las islas han dejado atrás su estilo físico y desordenado para apostar por un fútbol más técnico y asociativo.
Curazao comparte grupo con Jamaica Trinidad y Tobago y Bermudas, todos equipos del Caribe. Este contexto convierte su clasificación en una pelea fraterna pero histórica, pues garantiza que al menos una nación insular dirá presente en el Mundial 2026.
La Selección jamaiquina, repleta de jugadores de la Premier League y de la MLS, parte como favorita. Sin embargo, Curazao ha respondido con organización, velocidad y precisión, respaldada por una base europea y un cuerpo técnico con experiencia internacional.
Mientras tanto, en otras llaves, Surinam lidera el Grupo A y Haiti lucha en el Grupo C, demostrando que el Caribe entero atraviesa un momento dorado. Pero Curazao, con su identidad y disciplina parece dispuesto a dar el golpe definitivo y convertirse en la nueva bandera futbolística de la región.
El sueño estas más vivo que nunca. Curazao, una isla pequeña con alma gigante, esta escribiendo su propio capítulo en la historia del futbol caribeño. Y esta vez, el mundo entero esta mirando.






