Ecuador llamó a consultas a su embajador en Colombia tras declaraciones del presidente Gustavo Petro, quien calificó de “preso político” al exvicepresidente Jorge Glas. La tensión surge en un contexto de conflictos fronterizos y aranceles mutuos, donde ambos países atraviesan una de sus peores crisis diplomáticas recientes, y se buscan soluciones inmediatas.
Petro ha manifestado reiteradamente que Jorge Glas, ciudadano colombiano y exvicepresidente ecuatoriano, está encarcelado por motivos políticos, pidiendo su liberación a organismos internacionales de derechos humanos. El gobierno ecuatoriano asegura que estas declaraciones violan su soberanía y el principio de no intervención, aumentando la fricción entre Quito y Bogotá y complicando la cooperación bilateral.
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Tensión y repercusiones bilaterales
El conflicto se intensificó luego de que Colombia suspendiera la venta de electricidad a Ecuador, y ambos países aplicaran aranceles recíprocos del 30%, afectando el comercio fronterizo. La canciller ecuatoriana, Gabriela Sommerfeld, calificó las declaraciones de Petro como una provocación que contribuye al deterioro de las relaciones diplomáticas, mientras que el embajador Arturo Félix será convocado a Quito.
El presidente ecuatoriano Daniel Noboa declaró que el llamado a consultas del embajador colombiano es una medida preventiva necesaria para proteger la soberanía nacional, y advirtió sobre la gestión de seguridad fronteriza. Entre 2013 y 2017, Glas fue vice del expresidente Rafael Correa y enfrenta varias condenas por corrupción, incluyendo 13 años de prisión por cohecho, peculado y asociación ilícita, cumpliendo su sentencia actualmente.
El ministro colombiano de Energía, Edwin Palma, afirmó que la situación genera un agravamiento de la relación bilateral, y calificó de “grotesca” la reacción ecuatoriana, defendiendo la intención de dialogar de Petro. La frontera común de 600 kilómetros enfrenta retos de seguridad y narcotráfico, siendo paso de cocaína de Colombia y Perú, lo que añade complejidad a la crisis diplomática y comercial.
A medida que avanzan los meses previos a las elecciones ecuatorianas del 31 de mayo, la crisis entre ambos países pone a prueba la diplomacia regional, la soberanía y la cooperación en seguridad. El futuro de las relaciones dependerá de negociaciones abiertas y medidas conjuntas, mientras los gobiernos buscan contener los efectos de declaraciones que han puesto a Ecuador y Colombia en un punto crítico.







