El activista venezolano Javier Tarazona fue excarcelado tras permanecer 1.675 días en la prisión del Helicoide, un lugar reconocido por su historial de abusos y torturas. Tarazona, de 43 años, denunció que durante su encierro sufrió un dolor extremo, difícil de soportar para cualquier ser humano. El sistema judicial acusó lo acusó de terrorismo y traición, llevó a cabo un proceso errático lleno de audiencias pospuestas, sin dictar condena ni absolución, reflejando la crisis de justicia que enfrenta el país.
En entrevista con AFP, el activista enfatizó que Venezuela necesita reconciliación basada en la justicia y no solo cambios superficiales. Señaló que, aunque el gobierno interino de Delcy Rodríguez anunció el cierre del Helicoide y una ley de amnistía general, estas medidas no solucionan las injusticias estructurales en los centros penitenciarios. Tarazona resaltó que su familia estaba a 900 kilómetros, y que sus cuatro hijos, estudiantes y seguidores lo esperaban mientras él enfrentaba torturas físicas y psicológicas, una experiencia que calificó como profundamente dolorosa y degradante.
El activista expresó que, aunque él ha trabajado en perdonar a sus opresores, hay miles de venezolanos con cicatrices emocionales que requieren atención y reparación. Explicó que de los 84.000 prisioneros en el país, 30.000 están en centros policiales en condiciones deplorables, y que el cierre del Helicoide no resolverá la crisis penitenciaria ni el abuso de los cuerpos de seguridad. Propuso transformar la cultura institucional para evitar que los tratos crueles se repitan generación tras generación, defendiendo los derechos de los más vulnerables y enfatizando la necesidad de respeto por la libertad individual y la expresión política.
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Compromiso con la reconstrucción del país
Tras su liberación, los feligreses recibieron a Tarazona en la iglesia La Candelaria, aplaudieron su excarcelación y expresaron entusiasmo por la libertad y la esperanza. Declaró que su propósito ahora es reconstruir Venezuela, apoyar a los más afectados y continuar su labor como docente, enseñando y defendiendo a los más vulnerables. Afirmó que salir de la prisión le permitió alcanzar luz en medio de la oscuridad y fortalecer su compromiso de trabajar por la justicia social, la educación y el bienestar de quienes más sufren en su país.






