Salud – La cúrcuma, una raíz originaria de la India, ha sido valorada durante siglos por sus propiedades medicinales. Hoy, su uso se ha extendido globalmente, y se recomienda como un ingrediente saludable en la dieta diaria. Su popularidad se debe a su contenido de curcumina, un polifenol que le otorga su distintivo color amarillo y diversas propiedades antioxidantes, antivirales y antisépticas.
Tradicionalmente, la cúrcuma se ha utilizado como condimento en la cocina y en la medicina natural por sus supuestas propiedades cicatrizantes y anticancerígenas. Sin embargo, no hay datos concluyentes que respalden su efectividad en la prevención o tratamiento del cáncer. Aunque se están llevando a cabo estudios para evaluar su eficacia contra ciertos tipos, como el colorrectal y el de hígado.
La cúrcuma se consume en diversas formas, como cápsulas, tabletas, extractos, y polvo. Aunque muchas personas prefieren consumirla en té o jugos para aprovechar sus propiedades medicinales. Es importante consultar con un médico antes de incorporarla a la dieta, debido a la falta de regulación en la cantidad de curcumina presente en los suplementos.
El uso combinado de cúrcuma y limón se ha popularizado para desinflamar el estómago y mejorar la digestión. Aunque no hay suficiente evidencia científica que respalde su efectividad para bajar de peso. Se ha observado que esta mezcla puede ayudar a reducir síntomas del síndrome del intestino irritable y la presencia de gases.
A pesar de su creciente popularidad, la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) advierte sobre los riesgos de consumir más de 210 mg de curcumina al día, especialmente en suplementos. Es fundamental que los consumidores sean conscientes de los riesgos potenciales y utilicen la cúrcuma de manera responsable, consultando a profesionales de la salud para evitar posibles efectos adversos.
Fuente: El Nuevo Día






