El devastador deslave ocurrido la semana pasada en el Himalaya dejó 1.066 muertos en Nepal y China, mientras los equipos de rescate continúan buscando desaparecidos entre barro y escombros.
El balance provisional registra 1.050 fallecidos en Nepal y 16 en China, además de 4.562 personas desaparecidas. Entre ellas hay turistas, peregrinos y trabajadores extranjeros de decenas de países.
La tragedia comenzó tras el derrumbe de un glaciar que provocó un alud de agua y lodo, arrasando pueblos enteros y dejando varias zonas gravemente afectadas.
En Nepal, los equipos de emergencia mantienen operaciones especialmente difíciles en una central hidroeléctrica. Allí se cree que cerca de 100 trabajadores permanecen atrapados dentro de túneles.
Los socorristas utilizan explosivos, equipos de perforación y excavadoras para avanzar entre los escombros. Hasta ahora, han logrado recuperar algunos cuerpos, pero la búsqueda continúa.
“Concentramos nuestros esfuerzos en estos túneles, nuestro trabajo continúa”, declaró el portavoz del ejército nepalí, Raja Ram Basnet.
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Familias enfrentan la pérdida mientras continúa la búsqueda
La magnitud de la tragedia también ha obligado a numerosas familias a realizar ritos funerarios sin haber encontrado los cuerpos de sus seres queridos.
En Katmandú, familiares colocan fotografías en un muro del hospital universitario con la esperanza de obtener información. Algunos, sin embargo, ya temen que sus seres queridos no hayan sobrevivido.
Debu Sapkota, de 58 años, acudió con fotografías de su suegra, de 83 años, y de su nieta, desaparecidas en Trishuli Bazaar. Según relató, testigos las vieron ser arrastradas por el torrente.
Las autoridades también enfrentan una situación sanitaria complicada. Cientos de cuerpos fueron enterrados después de tomarles muestras de ADN, debido a que las morgues se encuentran desbordadas.
En China, más de 2.000 socorristas trabajan en las zonas afectadas para buscar supervivientes y restablecer las comunicaciones. También concentran esfuerzos en reabrir la carretera hacia el puesto fronterizo de Gyirong.
El ministro de Relaciones Exteriores de Nepal, Shisir Khanal, pidió mantener la esperanza de encontrar supervivientes. “Los milagros existen”, afirmó al referirse a las labores de rescate.
Khanal también advirtió sobre el impacto del cambio climático en el país. Según científicos, los Himalayas están perdiendo hielo más rápidamente debido al aumento de las temperaturas globales.
El desastre ha generado además una disputa sobre el balance de víctimas en territorio chino. Independentistas tibetanos acusan a Pekín de minimizar las cifras, mientras las autoridades chinas rechazaron esas acusaciones.
Mientras continúan las operaciones en ambos países, miles de familias permanecen a la espera de información sobre sus seres queridos, seis días después de la tragedia.





