Salud y Bienestar – Durante años, el vino tinto ha sido promocionado como una bebida con supuestos beneficios para la salud, especialmente para el corazón y el metabolismo. Muchas personas creen que una copa al día podría mejorar su bienestar. Sin embargo, esta percepción popular dista mucho de lo que indican las investigaciones científicas recientes.
Miguel Marcos, especialista en medicina interna del Hospital Universitario de Salamanca y miembro del Grupo de Alcohol y otras Drogas de la Sociedad Española de Medicina Interna, subraya que esta creencia se mantiene porque “nos gusta escuchar lo que queremos oír”. Aquellos que disfrutan del vino tienden a aceptar fácilmente la idea de que tiene efectos positivos, pero las pruebas científicas no respaldan este optimismo.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), el mensaje es contundente: “cuanto menos alcohol, mejor”. Esto significa que la recomendación no es solo reducir el consumo, sino que, idealmente, no se debería consumir alcohol en absoluto. Según Marcos, comparar el vino con alimentos como los pasteles puede ayudar a entenderlo mejor: “Nadie come pasteles pensando que son saludables”, afirma. Del mismo modo, el consumo ocasional de vino puede no ser devastador, pero tampoco se debe promover como algo bueno para la salud.
Los polifenoles: ¿un salvavidas o un mito más?
Sin embargo, Enric Sánchez, coordinador del Grupo de Dietoterapia de la Sociedad Española de Obesidad, explica que estos mismos compuestos están presentes en otros alimentos como frutas y verduras, que no representan los riesgos del alcohol. La llamada “dieta mediterránea” es rica en estos compuestos, sin necesidad de incluir vino.
En cuanto a los supuestos beneficios cardiovasculares del vino tinto, los estudios son contradictorios. Mientras algunos sugieren un impacto positivo, otros señalan que los riesgos, como el desarrollo de cáncer o enfermedades neurológicas, superan cualquier posible beneficio. Las guías de los cardiólogos lo dejan claro: el alcohol no debe recomendarse para prevenir enfermedades cardiovasculares.
En resumen, el mito del vino tinto como un aliado de la salud ha sido desmentido por la ciencia. Aunque puede disfrutarse con moderación, no debe considerarse una fuente de bienestar.
Fuente: Cuidate Plus






