La temporada de huracanes en el Caribe y Atlántico inició oficialmente este 1 de junio de 2026 y se extenderá hasta el 30 de noviembre. La Dirección de Salud Pública (DVG) de Aruba, junto a autoridades locales, hizo un llamado a la población a prepararse desde ahora para reducir riesgos ante posibles emergencias climáticas que podrían afectar a la isla.
Aunque Aruba no está ubicada en la ruta principal de huracanes, las autoridades advierten que no se puede descartar el impacto de tormentas o cambios inesperados en su trayectoria. Por ello, la DVG insiste en la importancia de la preparación temprana como medida clave para proteger vidas y minimizar daños en hogares y comunidades.
La entidad sanitaria recordó que los fenómenos naturales pueden cambiar de dirección sin aviso y afectar la región de manera repentina. En ese sentido, la preparación familiar y comunitaria se convierte en una herramienta esencial para enfrentar cualquier tipo de calamidad.
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Preparación familiar ante emergencias
La Dirección de Salud Pública (DVG) recomendó a la población revisar sus planes de emergencia familiar y asegurar reservas básicas como agua, alimentos y medicamentos. También enfatizó la importancia de resguardar documentos importantes y establecer canales de información confiables durante una emergencia.
Además, se sugiere que cada familia converse sobre roles y acciones a seguir en caso de desastre, con el objetivo de responder de forma organizada y segura ante cualquier situación crítica.
En colaboración con el CMO, la DVG ha desarrollado guías informativas disponibles en su sitio web oficial, las cuales incluyen orientaciones para huracanes, terremotos, tsunamis e incendios. Estas herramientas buscan fortalecer la preparación comunitaria en toda la isla.
Las autoridades invitan a la población a acceder a la página de calamidades y tomar medidas preventivas desde ahora, recordando que la anticipación puede marcar la diferencia en situaciones de emergencia.
Finalmente, la DVG reiteró que la preparación no debe esperar a la cercanía de una amenaza, sino que debe ser un hábito constante para proteger la vida y el bienestar de la comunidad arubeña.







