El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció el viernes un acuerdo con Venezuela que otorgaría a empresas estadounidenses una participación mayoritaria sobre 65.000 millones de barriles de reservas probadas de petróleo del país sudamericano.
El convenio, alcanzado por el secretario de Estado, Marco Rubio, y el secretario de Defensa, Pete Hegseth, contempla además cerca de 100.000 millones de dólares en inversión privada para Venezuela. Según Trump, se trata del “mayor acuerdo petrolero en la historia”.
Venezuela posee las mayores reservas probadas de petróleo del mundo, mientras que el Gobierno estadounidense busca ampliar su acceso al crudo venezolano y reducir los precios de la gasolina en Estados Unidos.
La vicepresidenta venezolana Delcy Rodríguez, quien asumió el poder de forma interina, confirmó el acuerdo y lo calificó como “histórico”. También aseguró que contempla el desarrollo de 17 campos estratégicos y más de 209.000 millones de dólares en tributos para el Estado.
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Acuerdo genera dudas sobre la transferencia de activos
El anuncio también plantea interrogantes sobre la manera en que se concretará la operación. Jorge Piñón, investigador del Instituto de Energía de la Universidad de Texas en Austin, señaló que todavía no está claro cómo se transferirán los activos involucrados.
El especialista cuestionó si se tratará de una venta, una transferencia de títulos o una operación condicionada a que las reservas sean efectivamente producidas. La modalidad de transferencia aún representa una de las principales incógnitas del acuerdo.
El petróleo venezolano ha recuperado producción durante 2026. Según datos oficiales citados en la fuente, la extracción alcanzó 1,2 millones de barriles diarios en julio, un aumento de 29,8 % frente a enero.
Sin embargo, recuperar plenamente la capacidad petrolera requerirá tiempo e inversiones. El experto venezolano Oswaldo Felizzola estimó que los campos incluidos en el acuerdo necesitarían entre cinco y diez años para alcanzar el 100 % de operación.
Trump sostiene que el convenio permitirá más que duplicar las reservas petroleras estadounidenses y contribuirá a reducir los precios internos de la gasolina.
Para las compañías estadounidenses, no obstante, persisten obstáculos relacionados con la infraestructura venezolana y la protección de sus inversiones. John Kilduff, experto energético, señaló la seguridad y protección de los activos como uno de los principales desafíos para operar en Venezuela.





