Salud y Bienestar – La sal genera debate en el ámbito de la salud desde hace años. En 2018, una investigación canadiense la señaló como responsable de enfermedades cardiovasculares y renales. Sin embargo, un estudio reciente en la revista médica Lancet analizó a 90,000 personas en varios países. Los resultados sugieren que consumir sodio en cantidades moderadas, puede ser no solo inofensivo, sino beneficioso para la salud.
La realidad detrás del consumo de sal
La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda a los adultos no exceder los cinco gramos de sal al día. Según Laura Parada, nutricionista y directora técnica de Slow Life House, “el 80 % de la sal que consume la mayoría de las personas proviene de alimentos procesados”. Este añadido a los productos de conveniencia tiene un alto contenido de sodio, en comparación con la sal natural, que es mucho más baja en sodio.
A pesar de estas recomendaciones, Nicolás Romero, un experto en nutrición, considera que el abuso en el consumo es el principal enemigo de la salud nutricional. “La combinación del exceso de sal y una ingesta insuficiente de cereales integrales y frutas frescas podría considerarse la peor dieta del mundo”, señala. Este abuso no solo afecta la salud cardiovascular, sino que también puede contribuir al aumento de peso.
La sal, aunque carece de calorías, puede aumentar la sensación de hambre. Romero aclara que “si comes con poca sal, las ganas de comer se atenúan, y adelgazas”. A menudo, se consume más sal de la necesaria al elegir alimentos procesados, lo que permite a la industria establecer el control sobre el consumo diario de sodio.
Consejos para un consumo saludable
Romero aconseja reducir la sal al cocinar y revisar las etiquetas de los productos envasados, buscando aquellos con entre 1.5 y 2 gramos de sal por cada 100 gramos. También destaca la importancia de evitar alimentos como pastillas de caldo, salsas y aperitivos, que suelen tener un alto contenido de sodio. Por su parte, Parada sugiere evitar alimentos enlatados y refrescos carbonatados, que son igualmente altos en sodio.
Ambos expertos coinciden en que un gesto sencillo como no poner el salero en la mesa puede ayudar a regular la ingesta diaria de sal y mejorar la salud en general.
Fuente: Notitarde






