En Sabaneta, República Dominicana, el pasado domingo 3 de mayo de 2026, cientos de manifestantes salieron a las calles para rechazar el proyecto minero Romero de la empresa canadiense GoldQuest, en una movilización que terminó en enfrentamientos con la fuerza pública.
Comunidades del sur del país encabezaron la protesta y denunciaron el impacto ambiental del proyecto, especialmente sobre el agua, lo que provocó choques que dejaron cuatro uniformados heridos durante la jornada
La movilización se realizó con el lema “agua sí, oro no”, y fue protagonizada por habitantes de la provincia de San Juan, quienes marcharon hacia Sabaneta para expresar su rechazo a la posible explotación minera en la Cordillera Central. El conflicto surge por el temor de la población a la afectación de las fuentes hídricas que abastecen la agricultura y el consumo local en una de las zonas más productivas del país.
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Protesta social y choque con las autoridades
Durante la llegada de los manifestantes a Sabaneta, se registraron lanzamientos de piedras contra el personal de seguridad, lo que provocó la respuesta de las fuerzas del orden con gases lacrimógenos para dispersar la concentración. La Policía Nacional confirmó que en el incidente resultaron heridos tres agentes y un capitán del ejército, elevando la tensión en medio de la protesta ambiental.
El proyecto Romero, impulsado por la empresa GoldQuest Mining Corp, contempla la explotación de oro, cobre y plata con reservas estimadas en más de 1,1 millones de onzas. Aunque la iniciativa aún no cuenta con autorización definitiva, la compañía asegura tener respaldo gubernamental para avanzar en el desarrollo del proyecto minero en la zona.
En la región, los habitantes han expresado su preocupación por el impacto en la presa de Sabaneta, principal fuente de riego y energía hidroeléctrica de la provincia de San Juan. Agricultores y residentes aseguran que la actividad minera podría afectar cultivos como arroz, habichuela, plátano y otros productos básicos de la economía local.
El debate se intensifica debido a antecedentes en otras zonas del país, como el proyecto de Cotuí, donde se han registrado denuncias por contaminación y conflictos sociales asociados a la minería. Mientras tanto, líderes comunitarios insisten en que el agua es esencial para la vida y rechazan cualquier intervención que pueda poner en riesgo los recursos naturales de la región.







