Al menos 46 presos políticos vinculados al caso PDVSA Obrero fueron excarcelados este jueves en Venezuela, en un proceso de liberaciones registrado en la cárcel de Yare, estado Miranda, a unos 75 kilómetros de Caracas. La medida ocurre en medio de la transición política y bajo la administración interina de Delcy Rodríguez tras la caída de Nicolás Maduro a inicios de 2026.
Las liberaciones se dieron en horas de la tarde del 16 de abril de 2026, cuando familiares de los detenidos se concentraron en las afueras del centro penitenciario a la espera de noticias. El proceso de excarcelación se desarrolló de forma intermitente y generó expectativa entre los allegados, que permanecieron durante horas en el lugar sin confirmación oficial inmediata sobre todos los casos.
De acuerdo con reportes de agencias y observadores, los liberados forman parte de un grupo mayor de más de 170 personas detenidas por presuntos delitos vinculados a la industria petrolera, incluyendo trabajadores de PDVSA, funcionarios y civiles. Las acusaciones incluyen presunto sabotaje, corrupción y contrabando, dentro de investigaciones asociadas al sector energético estatal.
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Familias, reclamos y versiones del caso PDVSA Obrero
En las afueras de la prisión de Yare, decenas de familiares expresaron su esperanza de que las autoridades liberen a más detenidos en las siguientes horas. Algunos denunciaron que las autoridades no han brindado información clara sobre el proceso, mientras otros insistieron en que la situación se ha prolongado durante meses.
Una de las voces presentes, Gilda Suárez, afirmó que viaja desde el estado Falcón para visitar a su hermano detenido y que ha tenido que permanecer cerca del penal durante largos periodos. Las familias han mantenido una espera constante ante la incertidumbre del proceso de excarcelación, que según versiones no oficiales avanza de manera gradual.
En paralelo, un excarcelado bajo anonimato aseguró que el caso PDVSA Obrero es un “montaje” y defendió la inocencia de varios de los implicados. También criticó la lentitud del proceso de liberaciones, señalando que avanza “como morrocoy”, en referencia a su ritmo pausado.
Las excarcelaciones se enmarcan en un proceso más amplio de amnistía parcial impulsado en el país, aunque organizaciones de derechos humanos advierten que aún permanecen cientos de personas privadas de libertad bajo categorías similares.







