El fallecimiento de un trabajador colombiano en Aruba abrió un llamado urgente a la solidaridad. Durante una entrevista con La Kalle, familiares y allegados solicitaron apoyo económico para cubrir gastos médicos y funerarios que hoy superan sus posibilidades.
En el espacio, Leidy, pareja del fallecido Gustavo, relató que todo ocurrió de manera repentina. Un fuerte dolor de cabeza terminó en una emergencia hospitalaria que derivó en cirugía y, posteriormente, muerte cerebral. La situación dejó a la familia, incluido un hijo de un año, enfrentando una carga emocional y económica inesperada.
Según explicaron en la entrevista, Gustavo llevaba cerca de tres años en Aruba trabajando como ayudante de construcción mientras adelantaba trámites para regularizar su estatus migratorio. Ese proceso aún no se concretaba, por lo que no contaba con cobertura médica que asumiera los costos.
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Un llamado directo a la solidaridad
Damir, amigo cercano que acompaña a la familia, detalló que solo la atención hospitalaria de dos días ronda los 40 mil florines. A esto se suman los gastos funerarios, que incluyen cremación, sala de velación y trámites posteriores.
Ante ese panorama, la familia optó por la alternativa más económica: realizar la cremación y trasladar posteriormente las cenizas a Colombia, donde se encuentra la madre del fallecido. Sin embargo, incluso ese proceso representa un monto difícil de cubrir.
Por ello, se activó una red de apoyo comunitario. Con el respaldo de la Asociación de Amigos de Colombia, se instalaron urnas en distintos puntos de la isla y se habilitó una cuenta al numero de cuenta 400845 de Aruba Bank, para recibir donaciones. El objetivo, aseguran, no es recaudar más de lo necesario, sino alcanzar el monto mínimo para evitar que la deuda crezca.
Durante la entrevista, Damir pidió a la comunidad “tocarse el corazón” y aportar lo que sea posible. El mensaje, insistió, busca recordar que situaciones inesperadas pueden afectar a cualquier familia migrante.
Desde La Kalle también anunciaron que sus estudios y otros sectores de la isla funcionarán como puntos de recolección. La invitación se mantiene abierta: pequeños aportes pueden marcar la diferencia para que la familia cierre este proceso con dignidad.






