El Gobierno de Costa Rica denunció un presunto plan para asesinar al presidente Rodrigo Chaves, encendiendo las alertas institucionales en un momento políticamente sensible. La denuncia fue presentada cuando faltan poco más de dos semanas para las elecciones presidenciales, proceso en el que el oficialismo aparece como favorito.
Jorge Torres, jefe de la Dirección de Inteligencia y Seguridad Nacional, reveló directamente la información y explicó que el Estado detectó el supuesto complot a través de una fuente confidencial, cuyos datos calificó como de alta gravedad.
El reporte advierte sobre un pago realizado a un sicario, presuntamente contratado para atentar contra la vida del jefe de Estado. Torres señaló que la alerta fue lo suficientemente clara como para activar protocolos de seguridad y acudir a la Fiscalía General. La comparecencia del jefe de inteligencia ante el Ministerio Público buscó formalizar la denuncia y dejar constancia oficial del riesgo advertido.
Las autoridades indicaron que no se podían ignorar los datos recibidos, debido al contexto electoral y al impacto institucional del señalamiento. El anuncio generó preocupación pública, al tratarse de una amenaza directa contra el presidente, algo poco habitual en la historia reciente del país. Desde el Ejecutivo recalcaron que la prioridad es proteger la vida del mandatario y preservar la estabilidad democrática nacional.
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Investigación avanza en medio del proceso electoral
Tras la denuncia, la Fiscalía deberá verificar la credibilidad de la fuente confidencial, así como establecer si existió realmente el pago denunciado. Las autoridades evitaron revelar detalles adicionales, argumentando que la reserva es clave para no entorpecer las investigaciones en curso.
El Gobierno informó que las medidas de seguridad del presidente Rodrigo Chaves fueron reforzadas, como parte de los protocolos preventivos. El caso surge en un contexto marcado por el debate sobre criminalidad y seguridad, temas centrales en la actual campaña electoral. Sectores políticos reaccionaron pidiendo prudencia y responsabilidad, para evitar que la denuncia sea utilizada con fines partidistas.
El Ejecutivo insistió en que la denuncia no busca incidir en las elecciones, sino anticiparse a una posible amenaza real.
Costa Rica, reconocida por su estabilidad institucional, enfrenta un escenario inusual, al denunciarse un presunto atentado contra su presidente. La Dirección de Inteligencia reiteró que su deber es alertar oportunamente, incluso cuando la información proviene de canales confidenciales.
Hasta el momento, Rodrigo Chaves no ha emitido declaraciones públicas, mientras continúa con su agenda bajo resguardo reforzado. Las autoridades subrayaron que la democracia y la seguridad institucional deben prevalecer, garantizando un proceso electoral sin interferencias violentas.






