Un hombre que se identificó como “therian-rata” fue capturado en el barrio Costa Azul, Suba, en Bogotá luego de que presuntamente robará un teléfono celular a una joven. El detenido habría intentado justificar su acción alegando su identidad como un roedor, indicando ser un therian, tendencia que asume comportamientos de animales. El hecho generó conmoción entre vecinos y viralización en redes sociales.
Testigos indican que el sujeto no actuaba solo, aunque su acompañante logró huir. Cinco personas lo acorralaron antes de la llegada de autoridades, pero la detención incluyó agresiones físicas por parte de transeúntes.
Este incidente volvió a abrir el debate sobre la justicia por mano propia y sobre las formas de expresión de identidades no convencionales en el espacio urbano.
“Jajajajajajaja ‘therian rata . Buena esa. Y, a la próxima, que NO quede en la grabación los rostros de los buenos ciudadanos que le dan su recalibracion cognitiva a esos ‘therian ratas’”; “No hay políticos, no hay policías, no hay alcalde, no hay nada , solo una red de politicos mentirosos y ladrones, instituciones que extorsionan al pueblo”; “Rata si es”; “El señor con la cruz de ceniza en la frente y severa patada en la cara jajaja”: fueron algunos de los mensajes en las redes sociales.
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Reacciones y debate en redes
En redes sociales, la identidad de “therian-rata” se convirtió en eje de burlas, mientras algunos usuarios criticaron la inseguridad: “Rata sí es”, escribieron, haciendo referencia a la justificación del delincuente. Otros señalaron que este tipo de actos no representan a toda la comunidad therian, enfatizando que un fenómeno cultural o identidad digital no puede servir como excusa para cometer delitos.
El fenómeno de los therians, personas que se identifican subjetivamente como animales, ha crecido en Colombia tras videos virales que mostraban gestos de animales en espacios públicos. El primer avistamiento masivo ocurrió cerca de la Cinemateca de Bogotá, con tres individuos desplazándose en cuclillas, lo que generó polarización entre internautas sobre la libre expresión y la conducta delictiva.
La situación evidencia cómo algunos individuos pueden usar identidades digitales emergentes como justificación para delitos, poniendo en tensión la percepción pública y la intervención policial. Mientras autoridades y vecinos analizan medidas preventivas, el caso muestra que la expansión de tendencias culturales puede cruzar límites legales y sociales, y que la sociedad debe distinguir entre identidad y delincuencia.
Este hecho marca un precedente en Bogotá sobre la relación entre fenómenos culturales, identidad digital y actos delictivos, invitando al debate sobre educación, prevención y responsabilidad individual.






