La frontera norte de Chile vivió el pasado domingo momentos de tensión y desesperación, cuando decenas de migrantes indocumentados se dispersaron tras el bloqueo del paso fronterizo por Perú. La medida dejó varadas a familias enteras, que buscaban salir del país por temor a deportaciones masivas. La mayoría eran venezolanos que llegaron a Chile en los últimos años, huyendo de la crisis en su país. La falta de alimentos y sombra en la zona desértica agravó la situación para quienes caminaban bajo el sol.
Los migrantes se concentraron en la Línea de la Concordia, carretera vigilada por militares. Perú declaró el estado de emergencia para reforzar la seguridad y frenar el ingreso de personas sin documentos. La medida provocó que la mayoría regresara a Arica, ubicada a unos 10 km de la frontera. Solo una decena permanecía en la zona limítrofe, mientras otros buscaban rutas alternativas o esperaban ayuda institucional.
Milbayajaira Rivas, enfermera venezolana de 56 años, pidió a sus compatriotas no arriesgarse. “Si no han regularizado su situación, que busquen salir por las buenas“, declaró. Otros migrantes explicaron que intentarían pedir ayuda a las autoridades chilenas para regresar a Venezuela. Algunos planean recorrer 400 km hacia Colchane, poblado en la frontera con Bolivia, conocido como el paso más utilizado por indocumentados para ingresar a Chile.
Lea también: Más de 10 muertos y decenas de desaparecidos por deslave en Perú
El subsecretario del Interior, Víctor Ramos, señaló que revisarán cada caso individualmente y ofrecerán orientación. Rechazó hablar de crisis migratoria, destacando que los problemas en la frontera requieren atención constante. Según el Servicio de Migraciones, el número de migrantes irregulares aumentó de 10.000 en 2029 a 330.000 en 2024, siendo la mayoría venezolanos. Tras largas travesías por Ecuador, Colombia, Perú y Bolivia, ahora enfrentan la incertidumbre de no poder salir ni permanecer en Chile.






