La temporada de clapchi en Aruba comenzó y con ella un preocupante aumento en la desaparición de perros, reportaron las autoridades locales y organizaciones comunitarias el lunes. Según Angela Tiemens, administradora de la página de Facebook “Mascotas Perdidas y Encontradas Aruba”, en un solo día se reportaron 43 perros desaparecidos, un número alarmante si se compara con el promedio de 50 por semana durante la temporada. Esto demuestra la gravedad del impacto de la tradición sobre los animales de la isla, especialmente durante los primeros días de celebración, cuando las festividades se combinan con la venta y caza de clapchi.
Tiemens, quien administra la página desde 2014, señaló que dedica su tiempo voluntariamente para ayudar a que las mascotas regresen a sus hogares, y que el sistema actual no garantiza la seguridad de los animales. “Lo hago con amor, pero es hora de un cambio”, expresó Tiemens, haciendo un llamado a que se revise la tradición y se adapten las normas para proteger a los animales. Según ella, la temporada de clapchi se ha extendido de forma informal hasta 10 días, generando estrés y peligro tanto para personas como para mascotas. El periodo original de venta legal de clapchi, que va del 27 de diciembre al 1 de enero, ya no se cumple estrictamente, provocando un descontrol generalizado en la isla.
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Adaptar la tradición y proteger a los animales
Tiemens propone reducir la celebración a solo dos días, el 31 de diciembre y el 1 de enero, siguiendo el ejemplo de Boneiro, y así mantener la tradición sin afectar a los animales. Además, solicitó que las autoridades obliguen a los participantes a cumplir la ley, para evitar el sufrimiento de perros y ciudadanos durante más de una semana. Encuestas recientes realizadas por medios locales muestran una isla dividida, con aproximadamente el 50 % de los encuestados a favor de mantener la tradición completa y otro 50 % abogando por limitarla o eliminarla.
Países como los Países Bajos han comenzado a prohibir el clapchi privado, mostrando una tendencia hacia regulaciones más estrictas que buscan proteger tanto la cultura como la seguridad de los animales. Para el primer trimestre de 2026, Tiemens espera que se tomen medidas que garanticen un mejor manejo de la tradición, asegurando que la celebración sea segura y respetuosa para todos.






