Científicos investigan la muerte de cientos de crías de ballena franca austral registrada desde junio en las costas de la Patagonia argentina, especialmente en zonas cercanas a Puerto Madryn, en la provincia de Chubut.
La mortalidad, considerada inusualmente elevada para esta temporada, llevó a especialistas a analizar los ejemplares encontrados sin vida y estudiar muestras para determinar qué provocó el aumento de decesos.
Aunque la muerte de algunas crías forma parte de los procesos naturales de esta población, Mariano Coscarella, investigador del Laboratorio de Mamíferos Marinos del Conicet, señaló que esta temporada registra una mortalidad particularmente alta.
En los últimos días aparecieron decenas de ballenatos muertos en playas cercanas a Puerto Madryn, mientras científicos y autoridades provinciales coordinan trabajos para establecer las causas del fenómeno observado desde junio.
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Una bacteria aparece entre las principales hipótesis
Los veterinarios que analizan los casos consideran un posible brote de erisipela, una enfermedad bacteriana asociada a microorganismos que normalmente pueden encontrarse en la piel de estos mamíferos.
Sin embargo, esta explicación todavía debe confirmarse mediante los análisis. Los especialistas también señalaron que, aunque el fenómeno aparentemente tendría una causa natural, no pueden descartarse por completo posibles efectos de la actividad humana.
El Gobierno de Chubut informó que trabaja junto con la comunidad científica y equipos especializados para realizar el relevamiento de los ejemplares y analizar las muestras obtenidas durante la investigación.
Los datos disponibles hasta ahora apuntan a una bacteria común del ambiente marino como posible responsable de una afección sistémica en los ballenatos. Las autoridades indicaron que, por el momento, no existen evidencias que permitan atribuir las muertes a factores humanos.
Puerto Madryn y la cercana Península Valdés forman una de las principales zonas reproductivas de ballenas francas australes del Atlántico sudoccidental. En 2025 se contabilizaron 2.110 ejemplares, incluidos más de 800 recién nacidos.
El relevamiento de 2026 registró 1.375 ballenas, entre ellas cerca de 400 crías, una diferencia que los investigadores consideran compatible con las fluctuaciones naturales esperables de esta población.
Los científicos advierten que el episodio no necesariamente representa una amenaza a mediano plazo para la población, debido a la longevidad de esta especie y a que la mortalidad afecta principalmente a ejemplares recién nacidos.
Aun así, será necesario esperar hasta el final de la temporada para dimensionar el fenómeno y evaluar sus posibles consecuencias. Los especialistas continuarán analizando los casos antes de establecer una conclusión definitiva.





