La historia nos muestra un camino para salir de la crisis de los UTV

Rutas designadas, GPS, límites a los convoyes y multas aparecen entre las medidas para ordenar los recorridos de UTV en Aruba.

por | Sep 18, 2026

La crisis por el uso de UTV en Aruba podría encontrar una salida en un modelo que ya se aplicó con otra actividad: regularla sin necesariamente prohibirla. La experiencia con los cigarrillos sirve como punto de partida para plantear cómo controlar los efectos de los vehículos todoterreno.

La comparación parte de una realidad: fumar no desapareció cuando los gobiernos comenzaron a imponer restricciones. La actividad continuó siendo legal, pero se establecieron lugares donde está permitido fumar, límites de edad, impuestos y restricciones a la publicidad para reducir sus efectos sobre la sociedad.

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De los cigarrillos a los UTV

Ese mismo principio podría aplicarse a los UTV. La propuesta consiste en reconocer que la actividad genera empleos y forma parte del turismo, pero establecer límites que permitan reducir los problemas asociados con sus recorridos.

Entre las medidas planteadas aparecen rutas designadas, alejadas de áreas naturales sensibles, además de límites para el tamaño de los convoyes y sistemas GPS que permitan supervisar los recorridos.

También se plantea aplicar multas severas cuando los vehículos abandonen las rutas autorizadas, junto con tarifas destinadas a financiar la vigilancia y la recuperación de zonas afectadas. Otra posibilidad sería establecer límites al número de permisos.

El planteamiento sostiene que el problema no necesariamente está en la existencia de los UTV, sino en su escala y en los lugares donde circulan. Por ello, una regulación específica podría permitir que la industria continúe mientras disminuyen sus efectos sobre el entorno y las comunidades.

La propuesta también contempla un período de transición razonable, de manera que las empresas puedan adaptarse a las nuevas reglas sin que la regulación implique automáticamente la desaparición de la actividad.

El proceso judicial ya abrió un espacio para buscar una salida. El juez concedió cinco semanas a las partes para negociar una solución, en medio del conflicto sobre el uso de estos vehículos.

El camino planteado, siguiendo el ejemplo de los cigarrillos, sería entonces no eliminar necesariamente los UTV, sino establecer dónde, cómo y bajo qué condiciones pueden operar.

 


 

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