La represión de las protestas en Irán ha dejado un saldo trágico. La ONG Iran Human Rights confirmó la muerte de 648 personas, incluidos nueve menores, desde el 28 de diciembre. Miles de ciudadanos han resultado heridos. El aumento del costo de vida desencadenó las primeras manifestaciones, que rápidamente se convirtieron en un movimiento contra el régimen teocrático que gobierna desde 1979.
Las autoridades impusieron un corte de Internet el 8 de enero, dificultando la verificación de cifras y la comunicación de las familias afectadas. La ONG advirtió que el número real de víctimas podría superar 6.000, mientras que 10.000 personas permanecen detenidas en diferentes ciudades. A pesar del bloqueo digital, videos filtrados muestran multitudes en las calles y cuerpos frente a morgues, con familiares buscando a desaparecidos.
La violencia generó respuestas de movilización oficialista. Miles de ciudadanos participaron en contramanifestaciones convocadas por el gobierno, ondeando banderas nacionales en la Plaza Enghelab, considerada símbolo de la Revolución Islámica. El líder supremo Alí Jamenei afirmó que las concentraciones son una advertencia para Estados Unidos. Por su parte, el presidente del Parlamento, Mohamad Baqer Qalibaf, describió la situación como una “guerra en cuatro frentes”, incluyendo económica, psicológica, militar y contra los manifestantes, calificados como “terroristas”.
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Diplomacia y tensión internacional
Mientras Trump amenazaba con una intervención militar si las fuerzas iraníes continúan matando manifestantes, aseguró que los líderes iraníes querían negociar y mantener un canal abierto. El gobierno estadounidense estudia “opciones muy fuertes”, aunque no descarta una reunión diplomática.
El canciller Abás Araqchi respondió que Irán “no busca la guerra” pero está preparado, y que está dispuesto a negociar bajo condiciones justas y con respeto mutuo. La cancillería confirmó un canal de comunicación abierto con el emisario estadounidense para Oriente Medio.
En el plano internacional, Reza Pahlavi instó a las fuerzas de seguridad a apoyar al pueblo. Francia condenó la “violencia de Estado que golpea a ciegas”, Londres pidió el fin inmediato de la represión y Rusia criticó los intentos de injerencia externa en la situación interna de Irán.
Las protestas continúan mientras la comunidad internacional observa la crisis humanitaria y la tensión diplomática, y las autoridades iraníes buscan recuperar el control del país a través de movilizaciones y medidas de seguridad estrictas.






