El caso de Maria Alejandra Montoyo y su hija Maria Antonia, de 9 años, expone una prolongada retención migratoria en Estados Unidos. Ambas fueron detenidas el 2 de octubre de 2025 en el aeropuerto de Miami y trasladadas a un centro de retención de ICE en Dilley, Texas, pese a que la madre tenía un proceso legal vigente para cambiar su estatus migratorio por estar casada con un ciudadano estadounidense. La detención se extendió durante cerca de cuatro meses, es decir, 113 días, y marcó profundamente a la familia.
La situación se conoció públicamente tras una investigación de ProPublica, que reveló cartas escritas por varios niños retenidos en ese centro. En uno de esos mensajes, Maria Antonia expresó que no estaba contenta en Dilley: “Yo en Dilley no estoy contenta. Por favor, sáquenme de aquí a Colombia”, escribió la niña junto a la ilustración. El testimonio evidencia el impacto emocional que enfrentaban menores en medio de procesos migratorios.

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El impacto emocional tras regresar a Medellín
De regreso en Medellín, madre e hija relataron la vulnerabilidad que vivieron durante la reclusión. Montoyo explicó que lo más difícil fue no tener respuestas claras para tranquilizar a su hija, mientras enfrentaba la incertidumbre sobre su situación legal y el tiempo que permanecerían detenidas. La falta de información constante aumentó la angustia dentro del centro de retención.
Por su parte, Maria Antonia confesó que todavía siente miedo y que en ocasiones percibe como si aún estuviera en el centro de retención en Texas. La experiencia dejó secuelas emocionales que persisten incluso después de recuperar la libertad y regresar a Colombia, donde ahora intenta retomar su rutina diaria.
El caso reabre la discusión sobre los procesos de retención migratoria en Estados Unidos y el impacto que pueden tener en familias con trámites legales en curso.






