Perú elegirá nuevo presidente en medio caos y criminalidad

Elecciones en Perú enfrentan inseguridad y desconfianza ciudadana. Candidatos de derecha lideran, buscando mano dura ante la criminalidad.

por | Abr 7, 2026

Más de 27,3 millones de peruanos están llamados a votar este domingo para elegir a un nuevo presidente entre 35 candidatos, tras años de crisis política. El actual mandatario interino, Jose Maria Balcazar, no puede postular, mientras los votantes buscan respuestas ante un país golpeado por criminalidad y corrupción, con un Congreso que genera desconfianza.

La jornada electoral se desarrollará en un contexto de alta inseguridad. Los homicidios pasaron de 1.000 en 2028 a 2.600 en 2025, y las denuncias por extorsión superan las 26 mil.

Muchos ciudadanos llegan desorientados. Keiko Fujimori, hija del expresidente Alberto Fujimori, lidera las encuestas con un 15 % de intención de voto, seguida por Carlos Álvarez (8 %) y Rafael López Aliaga (7 %). El electorado refleja cansancio y escepticismo. Encuestas muestran que más del 90 % de los peruanos tienen poca o ninguna confianza en el gobierno y en el parlamento nacional. 

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Seguridad y mano dura dominan los discrusos

Los candidatos de derecha proponen medidas radicales contra la delincuencia, incluyendo penas de muerte para sicarios y el envío de criminales a cárceles remotas en la Amazonia. Keiko Fujimori plantea reinstaurar “jueces sin rostro”, mientras Álvarez y López Aliaga también buscan retirar a Perú de la jurisdicción de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. 

El objetivo es demostrar firmeza ante el crimen, aunque estas propuestas generan controversia y preocupaciones sobre derechos humanos y equilibrio institucional. 

En contraste, los aspirantes centristas y de izquierda ofrecen propuestas más moderadas, centradas en reformas sociales y económicas, aunque su popularidad es limitada frente a la ola de candidatos de derecha. La fragmentación electoral es notable: un 16 % de los electores permanece indeciso, y un 11 % podría votar en blanco, nulo o por ningún candidato, evidenciando desconfianza histórica en la política peruana.

Analistas señalan que la combinación de crisis de seguridad, corrupción y desinformación convierte a los votantes en decisores improvisados, inclinándose hacia discursos de mano dura sin conocer plenamente a los candidatos. 

Las elecciones de domingo representan un punto crítico. Perú busca estabilidad en un escenario donde la violencia y la desconfianza condicionan no solo la votación, sino el futuro político del país.

 


 

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