Productores alertan que situación de animales callejeros está fuera de control

Productores de pepino en Aruba alertan sobre la crisis de perros y gatos callejeros, responsables de ataques a animales domésticos y silvestres.

por | Nov 18, 2025

ORANJESTAD – La sobrepoblación de perros y gatos callejeros en Aruba continúa generando alarma entre productores, ganaderos y expertos en conservación. Jair Britten, presidente de la Comisión de Productores, señaló que el problema ya no es solo un inconveniente urbano, sino un riesgo directo para la seguridad pública, la producción agrícola y la biodiversidad de la isla. Los animales callejeros atacan libremente a ganado, aves, burros y pequeños mamíferos, causando pérdidas económicas y afectando gravemente especies nativas.

En los últimos meses, la situación se ha intensificado. Según Britten, dos burros en Parke Arikok fueron asesinados por perros callejeros, un hecho que evidencia el alcance de las jaurías. Los animales atacan sin control, mientras los gatos callejeros depredan sobre aves, reptiles y pequeños mamíferos, alterando los ecosistemas naturales y reduciendo la diversidad biológica. Los ataques afectan tanto a animales domésticos como a especies silvestres, provocando desequilibrios ecológicos y pérdidas significativas para la agricultura y la ganadería.

El problema no es reciente. Britten explicó que la ausencia de un centro de control y eutanasia humanitaria, sumada al cierre de la jaula de sacrificio, ha permitido que la población de perros y gatos crezca sin límite. Las jaurías de razas fuertes, como pitbulls, boerboels, rottweilers y bulldogs americanos, son capaces de atacar animales grandes y pequeños. Mientras los gatos callejeros cazan incluso cuando hay presas disponibles, provocando muertes innecesarias y un efecto devastador en la fauna local.

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Impacto ecológico y propuestas de control

El daño no se limita al ganado. Los perros y gatos atacan aves autóctonas, reptiles como iguanas y tortugas pequeñas, y pequeños mamíferos, contribuyendo a la pérdida de especies y alteración de ecosistemas protegidos. Britten destacó que la depredación genera un efecto dominó. Con la desaparición de algunas especies, otras se vuelven más vulnerables y los agricultores pierden control sobre su entorno. Además, los animales domésticos que se escapan incrementan la presión sobre la fauna silvestre y los cultivos.

Los productores han solicitado al gobierno la reapertura de la jaula de sacrificio, centralización de fundaciones, esterilización obligatoria, microchip obligatorio, control de importaciones y cría, y mecanismos rápidos para que los cultivadores puedan portar armas con autorización. Britten enfatizó que, sin estas medidas, los ataques continuarán aumentando, afectando tanto la economía local como la supervivencia de especies nativas y la seguridad de los ciudadanos.


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