Cientos de equipos de emergencia internacionales y voluntarios de la Cruz Roja de Aruba participan en una operación de alto riesgo en Catia La Mar, Venezuela. El objetivo es rescatar a Hernán Gil, un vigilante de 43 años atrapado desde el 24 de junio bajo un edificio colapsado. El operativo ocurre en medio de la emergencia generada por los terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 que han dejado miles de víctimas en el país.
La misión humanitaria se desarrolla en la zona más afectada del estado La Guaira, donde rescatistas de Estados Unidos, Chile, Costa Rica, Portugal, México, El Salvador y Venezuela trabajan de forma conjunta. La intervención busca mantener con vida al sobreviviente mientras se avanza en la remoción de escombros y se evita el colapso de la estructura.
Lea también: Labor de la Cruz Roja de Aruba destaca en misión humanitaria en Venezuela
Esfuerzo internacional bajo condiciones extremas
El equipo de rescate enfrenta una operación compleja debido a la inestabilidad del edificio. Para evitar nuevos derrumbes, se han reforzado los accesos con madera y metal mientras se abre un túnel de aproximadamente tres metros que permitirá extraer al hombre atrapado. La prioridad es garantizar un rescate seguro sin comprometer su vida ni la de los equipos.
La Cruz Roja de Aruba cumple un rol clave en la atención médica en el terreno, brindando soporte a los rescatistas internacionales que trabajan sin descanso. Según reportes en la zona, el hombre ha recibido hidratación y oxígeno, mientras su estado emocional se mantiene estable pese a la prolongada espera bajo los escombros.
El avance de la operación ha sido lento pero constante. Aunque en horas de la mañana el rescate parecía inminente, nuevas evaluaciones estructurales obligaron a detener temporalmente el procedimiento para ampliar el espacio de salida.
Los equipos médicos permanecen preparados en el exterior para atenderlo inmediatamente tras su extracción. De acuerdo con los rescatistas, el área donde quedó atrapado corresponde a la garita del edificio, que se desplazó por el impacto del sismo y quedó completamente sellada.
Los propios socorristas describen la situación como una de las más delicadas de la emergencia, no solo por el tiempo transcurrido, sino por la fragilidad del terreno. A pesar de ello, la esperanza se mantiene viva entre los equipos internacionales y los familiares del sobreviviente.
El operativo continúa mientras Venezuela enfrenta una de las peores tragedias recientes, con miles de desaparecidos y una respuesta humanitaria global que sigue creciendo día a día.





