Rodrigo Paz marca un nuevo rumbo político en Bolivia

El triunfo de Paz en las elecciones presidenciales de Bolivia pone fin a dos décadas de dominio del Movimiento al Socialismo (MAS).

por | Oct 20, 2025

BOLIVIA – Bolivia dio un giro politico significativo tras las elecciones presidenciales del 19 de octubre de 2025 cuando Rodrigo Paz Pereira, senador por el partido Demócrata Cristiano (PDC), fue elegido como nuevo presidente con aproximadamente el 54,5% de los votos frente al 45,5% de su rival. Este resultado pone fin a casi dos décadas de gobierno del partido Movimiento al Socialismo (MAS).

Paz tiene 58 años y es hijo del expresidente Jaime Paz Zamora. Formado en Estados Unidos, comenzó su carrea política en el departamento de Tarija y se desempeñó como alcalde y senador. Su plataforma prometió un enfoque de “capitalismo para todos”, que combina el mantenimiento de programas sociales con incentivos al sector privado y la reducción del deficit fiscal. 

Succederaá al presidente Luis Arce y asumirá el cargo el 8 de noviembre de 2025. Aunque su victoria fue amplia, Paz entrará en funciones con retos importantes: una economía en crisis con inflación por encima del 23%, escasez de divisas y subsidios que presionan las finanzas públicas. 

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Desafíos y expectativos ante el nuevo mandato

La caída de MAS en las urnas fue estrepitosa: su apoyo se desplomó tras una combinación de crisis económica, divisiones internas y gestión percibida como deficiente. El nuevo gobierno de Paz deberá construir mayorías en el Congreso, pues su partido no cuenta con una mayoría absoluta, lo que hace indispensable pactar para avanzar reformas.

En ese sentido, Paz ha propuesto mantener programas sociales básicos, pero también ha señalado que reducirá el gasto estatal en subsidios ineficientes, elevará la inversion privada y renegociará la deuda externa. En cuanto a política internacional, ha mostrado disposición para reavivar los vínculos con Estados Unidos y organismos financieros globales.

La sociedad boliviana reaccionó con expectativas mescladas, pues hay optimismo ante el cambio, pero también escepticismo sobre la capacidad del nuevo gobierno par enfrentar retos estructurales profundos como la pobreza, la desigualdad y la diversificación económica. 

Este cambio de mando marca un momento histórico para Bolivia. No solo por el fin de un ciclo de casi 20 años de dominación de izquierda, sino por la apuesta a una transición hacia políticas de centro-derecha que prometen modernizar el país sin desatender la justicia social. El ejercicio de gobernar exigirá equilibrio, consenso y visión. 

 


 

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