Francia – Francia vivió este jueves una de sus jornadas más intensas de movilización social en lo que va del año. Centenares de miles de ciudadanos respondieron al llamado de los sindicatos para rechazar las políticas de austeridad y los recortes previstos en los próximos presupuestos. Según las autoridades, la participación alcanzo unas 500.000 personas, mientras que los organizadores aseguraron que el número superó el millón de manifestantes.
“Cuando ves que los más ricos se llenan los bolsillos a nuestra costa y se les pide a las clases populares que se aprieten aún más el cinturón, llega un momento en que ya no podemos más”, dijo a AFP Paul, un técnico de bicicletas de 29 años, durante la manifestación en París.
La movilización central tuvo lugar en París, donde unas 55.000 personas partieron de la emblemática plaza de la Bastilla para marchar hasta la plaza de la Nación. El despliegue policial fue igualmente significativo, con 80.000 agentes desplegados en todo el país para contener posibles disturbios. Al cierre de la tarde, el Ministerio del Interior informó sobre 181 detenciones, de las cuales 31 ocurrieron en la capital, y un saldo de 22 heridos, incluyendo policías, manifestantes y un periodista de la televisión publica.
Las tensiones se sintieron con fuerza en varias ciudades, entre ellas Lyon, Rennes, Marsella y Nantes, donde hubo bloqueos de calles, incendios de mobiliario urbano y choques con las fuerzas de seguridad. La magnitud del paro se evidenció también en el sector educativo y en los servicios turísticos, pues monumentos como la Torre Eiffel tuvieron que cerrar, al igual que algunas salas del Museo del Louvre. Incluso las farmacias se unieron masivamente a la protesta, con cerca de 18.000 de los 20.000 establecimientos del país cerrados en rechazo a las medidas gubernamentales sobre los medicamentos genéricos.
Lea también: Tres policías muertos y dos heridos tras tiroteo en EE.UU
Uno de los episodios más llamativos se registró en el Ministerio de Economía, en el barrio de Bercy, cuando un grupo de sindicalistas ingresó al patio principal y desplegó bombas de humo rojas como señal de protesta. Tras diez minutos, fueron desalojados por las fuerzas de seguridad, aunque lograron captar la atención mediática con banderas sindicales y algunas alusiones políticas internacionales, como banderas palestinas. Este gesto buscaba simbolizar el rechazo frontal a los planes de austeridad que, según los sindicatos, afectarán directamente a los trabajadores y a las familias francesas.
La protesta se da un contexto politico convulso. El anterior primer ministro, Francois Bayro, había planteado recortes por 44.000 millones de euros en el presupuesto de 2026, pero su gobierno cayó a inicios de septiembre tras una moción de censura. Su reemplazó, Sebastian Lecornu, cercano al presidente Emmanuel Macron, ha asumido el cargo sin dar señales claras sobre los ajustes económicos que podrían imponerse para cumplir con las normas de deficit de la Union Europea. Los sindicatos, sin embargo, no están dispuestos a esperar y han intensificado la presión en las calles.







