“Sin nada”: Las vidas rotas y a la intemperie por el fatal terremoto en Colombia

Niños y adultos sobreviven en albergues tras perder sus viviendas. La emergencia golpeó con fuerza a comunidades vulnerables de Pereira.

por | Ago 14, 2026

Cuatro días después del terremoto de magnitud 7,4 que sacudió Colombia el lunes, familias de Pereira continúan viviendo en albergues y tiendas de campaña tras perder sus viviendas. El desastre dejó más de 200 personas fallecidas y mantiene las labores de atención en las zonas afectadas.

Entre las comunidades más golpeadas se encuentran familias vulnerables de Pereira y Cali, donde numerosas edificaciones sufrieron daños. Mientras las autoridades avanzan con la emergencia, cientos de personas reciben alimentos, ropa y otros artículos básicos, mientras intentan reconstruir sus vidas después del sismo.

En Pereira, el impacto puede observarse en prácticamente cada calle. Edificaciones agrietadas y estructuras en riesgo de colapso obligaron a las autoridades a ordenar demoliciones, mientras continúan las labores de limpieza y recuperación de los sectores afectados.

En uno de los albergues instalados por la Alcaldía, los niños encuentran momentos para distraerse mientras sus familias enfrentan las consecuencias de la tragedia. Sebastián, de nueve años, dibuja una casa junto a un arcoíris, como recuerdo del hogar que perdió.

El pequeño sobrevivió junto con sus hermanos porque lograron refugiarse debajo de una cama durante el terremoto. Su padre, Alexander Fernández, de 27 años, también perdió el lugar donde trabajaba, un lavadero de autos que quedó destruido.

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Familias que deben comenzar nuevamente

Fernández asegura que su familia quedó prácticamente sin pertenencias. La vivienda de hojalata donde vivían quedó destruida, mientras ahora esperan poder encontrar una manera de levantar nuevamente una casa para sus hijos.

La situación también golpeó a personas que ya habían enfrentado otras dificultades. Jani Caicedo, de 45 años, había llegado a Pereira después de ser desplazada de Buenaventura, buscando comenzar una nueva vida lejos de la violencia.

Caicedo sobrevivía vendiendo maní, bolsas plásticas y otros productos para pagar diariamente una habitación. El edificio donde vivía quedó destruido por el terremoto, obligándola nuevamente a buscar un lugar donde vivir junto a su hijo.

En otro punto de Pereira, Daniel Flores, de 33 años, también intenta recuperar lo que perdió. Cinco meses después de cumplir el sueño de abrir su propio taller de bicicletas, el terremoto destruyó prácticamente todo.

Flores consiguió rescatar una motocicleta, una bicicleta y algunas herramientas. Ahora permanece junto a su perro Mike, mientras continúa buscando a Luna, una cachorra de tres meses que escapó asustada durante el terremoto.

El Gobierno declaró una emergencia económica, pero todavía no ha calculado el costo total de la reconstrucción. Mientras continúan las labores de recuperación, las familias afectadas enfrentan el desafío de reconstruir sus hogares y recuperar una estabilidad que perdieron en cuestión de segundos.


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