BRASIL – Un devastador tornado arrasó la localidad de Rio Bonito do Iguaçu, en el sur de Brasil, dejando cinco muertos y 432 heridos, según confirmaron autoridades locales. El fenómeno golpeó con vientos entre 180 y 250 km/h, provocando la destrucción de viviendas y el vuelco de vehículos. La ciudad, que cuenta con aproximadamente 14.000 habitantes, sufrió daños que la Defensa Civil describe como “escenario de guerra”.
El tornado se formó acompañado de un fuerte temporal y granizo, afectando principalmente el perímetro urbano, donde los daños son más letales. Los servicios de bomberos y salud de Paraná y municipios cercanos atendieron a 432 personas, de las cuales nueve presentan heridas graves y algunos pacientes requirieron cirugía inmediata. Además, dos personas permanecen desaparecidas, mientras las brigadas de rescate continúan recibiendo información de familiares.
Las imágenes que circulan en redes sociales muestran calles y viviendas completamente destruidas. El coronel Fernando Schunig, director de Defensa Civil de Paraná, alertó sobre la posibilidad de que el número de víctimas aumente debido al impacto en la zona urbana. “Cuando estos eventos ocurren en la parte urbana, realmente el daño es muy grande, es muy letal”, enfatizó el funcionario, describiendo la magnitud de la tragedia.
El gobernador de Paraná, Carlos Ratinho Junior, indicó que las fuerzas de seguridad están movilizadas y monitorean las ciudades afectadas por las fuertes tormentas. Desde inicios de noviembre, la región ha enfrentado lluvias intensas, vendavales y granizo, con 14 municipios en situación de emergencia hasta el viernes. La alerta meteorológica se mantiene activa en todo Paraná y en los estados vecinos de Santa Catarina y Rio Grande do Sul.
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Respuesta y ayuda humanitaria tras el desastre
Las autoridades habilitaron un refugio en Laranjeiras do Sul, a menos de 20 kilómetros de la localidad afectada. El ministro de Integración y Desarrollo Regional, Waldez Góes, informó que bajo la orientación del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, se están implementando planes de ayuda humanitaria, incluyendo el envío de equipos y apoyo en las acciones de reconstrucción.
El Cuerpo de Bomberos continúa con operaciones de búsqueda y rescate, concentrándose en las estructuras más colapsadas. Se espera que los equipos de emergencia identifiquen a más víctimas y evalúen el alcance total de los daños materiales. Se estima que cerca del 80% de la ciudad quedó destruida.
Las condiciones meteorológicas adversas continúan, y el Instituto Nacional de Meteorología mantiene alertas por peligro de tempestades durante el fin de semana. Los residentes permanecen en estado de alerta mientras las autoridades coordinan el apoyo logístico, sanitario y de seguridad, intentando minimizar los efectos de uno de los fenómenos naturales más destructivos registrados recientemente en la región. La solidaridad y la asistencia inmediata son cruciales para atender a los cientos de afectados y para iniciar la reconstrucción de la ciudad.






