Un avión Hércules de la Fuerza Aérea Colombiana se estrelló este lunes mientras intentaba despegar desde la base militar de Puerto Leguízamo, en el departamento de Putumayo, sur del país. La aeronave transportaba más de 100 soldados, quienes se dirigían a cumplir misiones operativas. Fuentes locales reportan que al menos 20 militares resultaron heridos y fueron trasladados a hospitales cercanos.
El accidente ha generado conmoción en el ámbito militar y político. Las autoridades activaron protocolos de emergencia y equipos de rescate trabajan en una zona de difícil acceso.
Imágenes compartidas en redes sociales muestran una gran columna de humo, mientras efectivos de seguridad y servicios de emergencia se movilizan para atender la emergencia y evacuar a los heridos. El ministro de Defensa, Pedro Sánchez, lamentó los hechos y calificó el accidente como un evento profundamente doloroso para Colombia, al tiempo que pidió prudencia mientras se investigan las causas.
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Investigación y reacción presidencial
Las autoridades han iniciado una investigación para determinar los motivos del siniestro, mientras que la prioridad sigue siendo la atención a los heridos y el apoyo a las familias de los afectados.
El presidente Gustavo Petro se pronunció sobre el accidente, subrayando la necesidad de modernizar las Fuerzas Militares y acelerar la compra de armamento ante retrasos burocráticos que comprometen la seguridad. Petro afirmó que no dará más tiempo para destrabar decisiones clave, ya que está en juego la vida de los uniformados, y expresó su deseo de que no haya muertos en el accidente.
El mandatario recordó que la capacidad de la fuerza militar ha disminuido en los últimos quince años y reiteró su compromiso con la modernización completa del armamento, buscando prevenir tragedias similares.
El siniestro pone de relieve los riesgos de las operaciones aéreas militares en regiones como el sur de Colombia, donde la geografía y las condiciones logísticas dificultan maniobras de alto riesgo. Mientras tanto, los equipos de rescate continúan evaluando la situación, trasladando heridos y coordinando asistencia médica, mientras las familias de los soldados afectados reciben apoyo psicológico y logístico para afrontar la emergencia.







