El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó un decreto para reclasificar la marihuana como una droga menos peligrosa, marcando un giro relevante en la política federal sobre el cannabis. Desde Washington, las autoridades anunciaron la decisión, que busca facilitar la investigación médica sin implicar una despenalización general del consumo recreativo.
Trump explicó que tomó esta determinación tras escuchar a ciudadanos que padecen dolores crónicos y enfermedades que requieren tratamientos alternativos, quienes reclamaban mayores opciones terapéuticas. El mandatario fue enfático en señalar que la medida no autoriza el uso no médico de la marihuana, ni elimina las restricciones federales vigentes para otros fines.
Durante su intervención, el presidente reiteró su postura personal frente al consumo de sustancias, recordando que siempre ha recomendado a su familia evitar drogas, alcohol y tabaco. Desde la Casa Blanca, una alta funcionaria calificó la decisión como “una medida de sentido común”, alineada con prácticas médicas ya extendidas en gran parte del país.
La funcionaria subrayó que productos derivados del cannabis y del CBD son utilizados desde hace años por pacientes que buscan alivio a dolores persistentes. Además, explicó que el cambio permitirá ampliar estudios científicos sobre riesgos, beneficios y posibles efectos de dependencia, bajo un marco regulado.
Lea también: EE.UU despliega militares en puerto ecuatoriano para lucha contra el narcotráfico
Impacto en salud, investigación y economía del cannabis
Uno de los anuncios más relevantes vinculados al decreto es que millones de beneficiarios del programa Medicare podrán acceder gratuitamente a productos a base de CBD. Mehmet Oz, director del sistema público de salud para mayores de 65 años, confirmó que esta cobertura comenzará a aplicarse en la próxima primavera boreal.
En el plano económico, la reclasificación podría aliviar restricciones para empresas dedicadas al cultivo y comercialización del cannabis, impactando positivamente al sector. Actualmente, la marihuana pasará de la categoría 1 a la categoría 3, una clasificación reservada para sustancias con riesgo de dependencia moderado o bajo. En 1970, durante la presidencia de Richard Nixon, el gobierno ubicó al cannabis en la categoría más restrictiva en el marco de la llamada “guerra contra las drogas”.
Aunque el decreto presidencial marca el rumbo político, la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA) deberá evaluar la reclasificación. Trump instruyó para acelerar el proceso administrativo que permita concretar el cambio normativo.






