El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a encender la tensión diplomática en América Latina al afirmar que el tiempo en el poder de Nicolás Maduro “está llegando a su fin”. Durante una entrevista en el programa “60 Minutes”, el mandatario insinuó que el gobierno venezolano podría estar viviendo sus últimos momentos, aunque evitó confirmar si su país prepara una intervención militar directa en territorio venezolano.
Cuando fue cuestionado sobre si los días de Maduro como presidente estaban contados, Trump respondió con firmeza: “Yo diría que sí. Creo que sí”. Sin embargo, cuando se le preguntó si Washington planea operaciones dentro de Venezuela, el presidente fue evasivo. “No estoy diciendo que sea verdad o mentira”, expresó, dejando abierta la posibilidad de una acción encubierta.
La ambigüedad del mandatario despertó una ola de especulaciones internacionales. Trump, sin embargo, se mostró cuidadoso al añadir: “No voy a decirles qué voy a hacer con Venezuela, si lo voy a hacer o si no lo voy a hacer”. Sus declaraciones coincidieron con reportes sobre un aumento significativo de la presencia militar estadounidense cerca de la costa venezolana. Lo que alimenta los rumores de una posible maniobra de presión o disuasión.
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Tensión militar y estrategias de presión
Más temprano en la entrevista, Trump trató de calmar las versiones sobre un inminente conflicto armado. “Lo dudo. No lo creo”, respondió al ser preguntado si Estados Unidos se dirige hacia una guerra con Venezuela. No obstante, analistas interpretan la acumulación de buques y aeronaves estadounidenses en el Caribe como una demostración de fuerza en medio de la crisis política venezolana.
El mes pasado, CNN reveló que el Pentágono habría analizado planes para atacar instalaciones vinculadas al narcotráfico en Venezuela, incluyendo laboratorios y rutas de exportación de cocaína. Desde entonces, las Fuerzas Armadas estadounidenses han ejecutado múltiples operaciones marítimas en aguas internacionales del Caribe, que, según fuentes oficiales, buscan frenar el flujo de drogas hacia Norteamérica.
En los últimos dos meses, estos ataques habrían destruido varias embarcaciones sospechosas y reducido significativamente las actividades del narcotráfico en la región. Aunque sin confirmación pública de objetivos venezolanos específicos.
La Casa Blanca mantiene su postura de “máxima presión” sobre Maduro, combinando sanciones económicas, aislamiento diplomático y una retórica que sugiere posibles medidas más contundentes. Mientras tanto, Caracas denuncia que Washington intenta fabricar un escenario de guerra para justificar una intervención.
Aunque Trump insiste en que “no se busca una guerra”, sus palabras dejan claro que Estados Unidos mantiene todas las opciones sobre la mesa. La incertidumbre crece en medio de un clima regional cada vez más tenso, donde cualquier movimiento militar podría tener consecuencias imprevisibles para la estabilidad del continente.






