El cruce entre el presidente Gustavo Petro y el expresidente Álvaro Uribe volvió a encenderse durante la primera madrugada de diciembre. Petro publicó una serie de mensajes en su cuenta de X hasta cerca de las 3 a.m., criticando tanto a la derecha colombiana como a representantes de la Casa Blanca. En los trinos, el mandatario cuestionó presuntas relaciones de sectores políticos con narcotraficantes, mencionó fiestas y “caballistas de paso fino” en Rionegro, y llamó la atención sobre la supuesta incomprensión de los actores estadounidenses respecto a la situación interna de Colombia.
El presidente señaló que “el narco está en el poder político de Colombia” y criticó que Estados Unidos invite a quienes, según él, favorecen intereses ilegales en el país. Aseguró que la democracia requiere decisión y no medias tintas, y exhortó a los funcionarios estadounidenses a informarse adecuadamente sobre la realidad local. Sus mensajes despertaron un amplio debate entre ciudadanos y analistas, generando reacciones inmediatas en redes sociales y comentarios de seguidores de ambos políticos.
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Respuesta irónica de Uribe y continuidad de la polémica
A las seis de la mañana, Uribe respondió con ironía y críticas mesuradas, sugiriendo que Petro debía “desenguayabar, refrescar la cabeza y mirar al Gerald Ford y a su jefe”. El expresidente añadió que Petro se aburriría en su casa con tinto, empanadas y agua, en un tono que mezcló la burla con la diplomacia personal. La interacción continuó cuando Petro invitó a Uribe a su oficina para conversar tomando un café, evitando así el aguardiente que mencionó en sus trinos previos.

El intercambio refleja la persistente confrontación política entre ambos líderes, que combina cuestionamientos sobre corrupción, relaciones internacionales y prácticas históricas de la política colombiana. Además, pone de relieve cómo las redes sociales se han convertido en un escenario principal para debates presidenciales y expresiones de liderazgo, donde los mensajes circulan de manera inmediata entre la ciudadanía y los medios.
Aunque el rifirrafe acaparó la atención mediática, Petro cumplió con su agenda oficial en Putumayo, encabezando la destrucción de material bélico entregado por disidencias armadas, simbolizando avances hacia la paz en la región y contrastando la confrontación digital con acciones concretas en terreno.






