Guatemala enfrenta una crisis sin precedentes tras la escalada de violencia de las pandillas Barrio 18 y Mara Salvatrucha (MS-13). Ocho policías fueron asesinados en distintos ataques, mientras que los grupos criminales protagonizaron motines en tres cárceles, reteniendo a decenas de custodios y personal. El presidente Bernardo Arévalo decretó el estado de sitio por 30 días en todo el país para garantizar la seguridad de los ciudadanos, suspendiendo derechos de reunión y manifestación y autorizando detenciones sin orden judicial.
Las medidas se implementaron tras la recuperación de los penales donde se mantenían retenidos 46 rehenes desde el sábado. Las autoridades controlaron el penal de máxima seguridad de Renovación I, en Escuintla, con tanquetas y gases lacrimógenos en un operativo de quince minutos, logrando liberar a los custodios. Además, en Fraijanes II y Preventivo, las autoridades liberaron a otros 37 rehenes. El gobierno informó que no hubo bajas durante estos operativos y que los pandilleros que intentaron infundir terror “fracasarán” porque el Estado no negocia con criminales.
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Militares en las calles
El ministro de Gobernación y el Ejército mantienen presencia en las calles para prevenir más ataques y garantizar la seguridad. El ministro de Defensa, Henry Saenz, aseguró que los militares continuarán golpeando las estructuras del crimen organizado, mientras que el director de Policía, David Custodio, advirtió que los agentes podrán defender la vida de los ciudadanos usando su arma de fuego si fuera necesario. El Estado también ajustó la cúpula de seguridad después de que veinte jefes de Barrio 18 escaparan de prisión el año pasado, lo que ha agravado su respuesta.
El Congreso, de mayoría opositora, debe ratificar el estado de sitio. Mientras tanto, se decretaron tres días de luto nacional, se suspendieron clases y la embajada de Estados Unidos pidió a su personal refugiarse y evitar multitudes. El presidente del Congreso, Luis Contreras, hizo un llamado a la unidad para enfrentar uno de los momentos más dolorosos y desafiantes del país, destacando que el objetivo es proteger la vida de los guatemaltecos y restaurar el orden.
Guatemala enfrenta así un momento crítico, donde la violencia organizada golpea duramente al país y el gobierno responde con medidas extraordinarias para recuperar el control y garantizar la seguridad ciudadana.






