La captura del depuesto presidente Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses dejó al menos 55 militares cubanos y venezolanos muertos, según reportes de ambos países. La operación se realizó el sábado en Caracas y combinó bombardeos con asaltos estratégicos que resultaron en la detención de Maduro y su esposa, Cilia Flores, para responder ante la justicia de Estados Unidos por narcotráfico.
Venezuela ha mantenido un estricto hermetismo sobre el balance oficial de víctimas, mientras que Cuba difundió los nombres de 32 militares cubanos caídos durante la operación, elevando la preocupación internacional. El Ejército venezolano publicó esquelas de 23 uniformados, aunque se presume que la cifra total podría ser mayor. Se desconoce el número exacto de civiles fallecidos, pero se confirmó la muerte de una mujer de 80 años. Una red médica venezolana estima que el total de muertos podría llegar a 70 personas y los heridos a 90, cifras que reflejan la intensidad del operativo en la capital.
Presión interna y reacomodo del chavismo
Delcy Rodríguez asumió de forma interina el poder, ante el Parlamento, mientras Maduro se declaró “no culpable” ante un juez en Nueva York. El gobierno interino enfrenta la presión de reorganizar el chavismo y garantizar el cumplimiento de los requerimientos energéticos de Estados Unidos, especialmente en petróleo, según analistas locales.
El chavismo organizó marchas y protestas para exigir la liberación de Maduro y Flores. Cientos de militantes participaron en Caracas bajo la coordinación de líderes como Diosdado Cabello y Vladimir Padrino. Expertos advierten que la presidenta interina debería “dormir con un ojo abierto”, debido a posibles conflictos internos en la estructura militar y política que rodea al chavismo. A pesar de estas tensiones, los analistas estiman que la aparente cohesión del partido permite mantener la continuidad del poder y controlar la situación ante la presión externa e interna.
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Reacciones internacionales y horizonte electoral
La ONU advirtió que la operación viola principios fundamentales del derecho internacional, mientras líderes de México y Francia demandaron un juicio justo y calificaron la operación de ilegal. Maduro se declaró prisionero de guerra, mientras Trump advirtió que Rodríguez enfrentaría consecuencias si no cumple con los objetivos de Estados Unidos, especialmente en relación al petróleo. Se espera que la presidencia interina de Rodríguez dure máximo 180 días, período en el que deberá convocar elecciones y reacomodar la agenda política, incluyendo la liberación parcial de presos.
El sindicato de prensa denunció la detención de 14 periodistas en Caracas y otros dos en la frontera con Colombia, todos liberados posteriormente, mientras la OEA condenó la represión política en Venezuela. La oposición venezolana, liderada por María Corina Machado, insiste en la necesidad de elecciones libres y justas, asegurando que ganaría con más del 90% de los votos si se garantiza transparencia.






